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Fernando Berlín, el autor de este blog, es director de radiocable.com y participa en diversos medios de comunicación españoles.¿Quien soy?english edition.

El periódico alemán Die Zeit publica un artículo sobre nuestro país al que titula ??Ningún zorro?. Según el artículo, ??el presidente español José Luis Rodríguez Zapatero tiene que defender su cargo contra un agresivo contrincante” y se pregunta. ¿Es demasiado blando para las toscas maneras de la derecha??.

??No a cualquiera que quiera ser votado le gustará ser ensalzado de la siguiente manera: ??Algunos no están entusiasmados con Mariano, pero creen en que puede solucionar mejor los problemas?. Rajoy, el gallego de 52 años oriundo de Santiago de Compostela, sonríe amablemente al escuchar estas palabras. Está acostumbrado a cómo funcionan las cosas en su partido, en cuya cúpula católica y de derechas en ocasiones da la impresión de ser más bien un invitado sorpresa. Pero Rajoy aprende, puede que incluso demasiado y demasiado rápido. La exaltación con la que le agradeció este discurso laudatorio en León a su orador, el antiguo presidente José María Aznar, que en sus ocho años como jefe de Gobierno le consideró para cinco cargos de ministro, estaba llena de humildad?.

Pero la aparición conjunta fue muy importante para él, especialmente al haberse producido en León, la ciudad natal del actual presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero, de 47 años. Una semana antes de las elecciones, la campaña de Rajoy necesitaba un nuevo impulso. ?ste debía darlo Aznar. Aznar y sus fieles siguen considerando ilegítima su pérdida de poder. La consideran fraudulenta, la toman por un regalo de Al Qaeda a los socialistas. En los últimos cuatro años de confrontación continua en política interior, este tema se ha mantenido como un hilo conductor. Al principio, después del cambio de poder, se produjo en el país una especie de ambiente de nuevo despegue. ?ste dio paso a una permanente agresividad para la que a la larga no estuvo a la altura la amigable imagen de Zapatero. Finalmente le pareció demasiado blando incluso a sus seguidores; demasiado defensivo, demasiado cauteloso, demasiado indeciso. No es ningún zorro. También su trato con ETA es criticado como demasiado optimista, casi crédulo. Su propia gente comenzó a plantearse si Zapatero es lo suficientemente duro para las ásperas maneras de la derecha.?

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