Hoy se presenta la versión mejorada del iPhone, el teléfono móvil más famoso de la historia. Hay muchos rumores sobre las novedades que puede incorporar, pero nada se sabrá seguro hasta la comparecencia de Steve Jobs. En esencia, sin embargo, se cree que mantendrá una de sus señas de identidad: la facilidad de uso. Algo que no siempre tienen en cuenta los fabricantes. En Japón, según revela un artículo de Wired, se da una paradoja: los consumidores buscan teléfonos cada vez con más funciones… pero estas lo convierten en demasiado complicados.

El país nipón es famoso por sus futuristas teléfonos que fueron pioneros en incorporar el rastreo de posición, la capacidad de pago con tarjeta de crédito o de ver televisión en directo.  Los modelos más modernos llevan además pantallas desplegables, 3G, GPS , cámaras de 5.1 megapixels y sensores de movimiento que permiten practicar videojuegos al estilo Wii.

El problema es que todo esto complica muchísimo el manejo de estos terminales que incorporan muchas más teclas de lo normal y miles de combinaciones diferentes. Algunos periodistas estiman que los consumidores normales apenas usan el 5 o el 10% de las capacidades de sus teléfonos. Y apuntan otro problema, muchas de esas funciones son demasiado lentas o simplemente no funcionan bien.

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