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I√Īaki Gabilondo en Noticias Cuatro: ‚??Zapatero est√° cenando ahora mismo con el Rey de Arabia Saud√≠. No es una cena a escondidas, ni ha surgido de forma inesperada. Estaba programada y figuraba en la agenda oficial y p√ļblica.

Después de visitar Egipto, el presidente iría a Arabia Saudí para explorar las posibilidades de impulsar el diálogo palestino-israelí durante la presidencia de la Unión Europea. Zapatero en Arabia Saudí. Sin embargo, no hemos oído la menor protesta de los cancerberos de la libertad, políticos y periodistas, que se ponen tan tremendos cuando la relación es con Cuba.

Dicen ¬ęa los dictadores, ni agua¬Ľ, suele ser su lema, pues con los principios no se juega. Pero sus principios se van de excursi√≥n cuando interesa. Y, dig√°moslo sinceramente, los nuestros tambi√©n. Porque Arabia Saud√≠ interesa y su petr√≥leo m√°s. Y por eso le doramos la p√≠ldora al m√°ximo nivel. Y a su Rey le recibe el nuestro con besos. Y Marbella babea cuando llega con su escandalosa corte. Y ni se nos ocurre repasar la relaci√≥n de crueldades, atentados a los derechos humanos y discriminaciones que en ese pa√≠s se dan, incluido su sinuoso reptar en torno al terrorismo internacional, misterioso e invisible pero con sonido de cascabel.

Es el juego de m√°scaras de la llamada ‚??realpolitik‚??. Ah√≠ tienen a nuestro Zapatero comiendo d√°tiles con Abdula, en su palacio de Yeda, cerca de la Meca. Para que el realismo pol√≠tico pudiera ser practicado sin escr√ļpulos de conciencia, la diplomacia invent√≥ una ley de oro. Se visita a los pueblos, no a los gobiernos. Antes se hab√≠a inventado la amnesia, para evitar peligrosos ataques de memoria.

Gracias a la amnesia, podemos dormir a pierna suelta mientras en el aeropuerto de Lanzarote languidece en huelga de hambre una mujer saharaui de 42 a√Īos, hija de un pa√≠s sin pa√≠s al que Espa√Īa abandon√≥ a su suerte en la cuneta de la historia. Fue una traici√≥n en toda regla a la que nos empuj√≥ el llamado realismo pol√≠tico.

Pues bien, ya que las razones morales y la verg√ľenza hist√≥rica no parecen servir de nada, convendr√≠a que nuestras autoridades se ocuparan urgentemente de esa mujer, una activista de enorme prestigio y galardonada en todo el mundo. Aunque sea en nombre del realismo pol√≠tico. Buenas noches.‚?Ě

Las aperturas del informativo de I√Īaki Gabilondo, cada d√≠a

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