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Fernando Berlín, el autor de este blog, es director de radiocable.com y participa en diversos medios de comunicación españoles.¿Quien soy?english edition.

El editorialista Robert J. Samuelson publica hoy una columna de opinión en el Washington Post donde se menciona a España, sobre “el enredo de la alta velocidad”.

España lleva meses realizando contactos de alto nivel para convertirse en uno de los proveedores del ansiado tren de alta velocidad de EEUU. Sin embargo, tal y como apunta Samuelson en el Washington Post, está por ver que el proyecto sea una buena inversión para un país como ese:

“…La Casa Blanca promete fabulosos beneficios. El tren de alta velocidad “aliviará la congestión que asfixia nuestras carreteras y sofoca nuestros cielos”, afirma el Vicepresidente Joe Biden.[…] La opinión pública está dispuesta. Muchos estadounidenses adoran los trenes y califican las redes de ferrocarril de otros países (por ejemplo, los trenes rápidos de España entre Madrid y Barcelona, que viajan a una media de 250 kilómetros por hora) de prueba de la inferioridad tecnológica norteamericana.

Sólo hay una pega: la imagen es un espejismo. Los costes del tren de alta velocidad serán colosales y los beneficios de cara a la opinión pública escasos.

La red del Presidente Obama podría no construirse nunca. Sus dudosos inversores privados anticiparán los fondos y una vez que los funcionarios del gobierno admitan la totalidad del importe de la inversión, se echarán atrás[…]

Eso tan sólo sería el comienzo. Los precios de los billetes estarán subvencionados por fuerza, de lo contrario nadie viajará en los trenes. […]

Lo que funciona en Europa y Asia no tiene porqué funcionar en Estados Unidos. Incluso en el extranjero, los trenes de viajeros están subvencionados. Pero los subsidios están más justificados porque la orografía y las políticas energéticas son diferentes.

[…] la abundancia de suelo en los Estados Unidos ha conducido a casas, oficinas y fábricas periféricas. La densidad de población es de 86 habitantes por cada 2,5 kilómetros cuadrados. Los trenes no pueden recoger a la mayoría de los viajeros potenciales donde residen y trabajan y llevarlos a donde quieran ir. Los automóviles sí… [leela completa aquí]

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