E. Robinson

Premio Pulitzer 2009, Catedrático Neiman de Periodismo en Harvard y Editor de la sección Exterior del Washington Post.

 

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Eugene Robinson – Washington. Ahora sabemos la respuesta a una de las preguntas desconcertantes de la edad moderna: Evidentemente, no hay nada que ciertas personas no hagan por salir en televisión.

Como prueba: El niño del globo.

Comprendo que esto es, técnicamente, una noticia que conoce todo el mundo. Nunca hubo ningún chaval en el globo aerostático con forma de ovni cuyo vuelo a la deriva por los cielos de Colorado la pasada semana mantenía en vilo a la nación. La noticia de la no noticia, sin embargo, es emblemática de nuestros tiempos. Casi parece como si el deseo de aparecer en televisión estuviera a la par de nuestras necesidades y deseos humanos más básicos — no sólo comida, pecho y ropa, sino también popularidad.

Las autoridades tardaron sólo unos días en llegar a la conclusión de que toda la aventura en globo era un montaje de la familia Heene, conocida por su deseo de aparecer en televisión como sea. El objetivo no era rescatar a un niño, sino copar una franja de audiencias.

“Se ha determinado que se trata de un montaje, que era un truco publicitario,” declaraba ante la prensa el domingo el sheriff de Larimer County Jim Alderden. “Tenemos pruebas en este momento que apuntan a que era un fraude publicitario montado con la esperanza de venderse, o venderse mejor, a algún reality televisivo en algún momento del futuro”.

Richard y Mayumi Heene y sus tres hijos – incluyendo a Falcon, el chaval de seis años que se pensó estaba dentro del globo — ya estaban familiarizados con la vergüenza, la humillación y el implacable autobombo que es el género televisivo del reality. Han participado en dos episodios del programa de la ABC “Intercambio de Esposas”, cuya premisa define el título. No será ninguna sorpresa que la mujer de Connecticut que fue a vivir temporalmente con Richard y los chicos estuviera convencida de que él era terriblemente informal en lo que se refiere a la educación de sus hijos.

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Cuando las cámaras no están grabando, los Heene se entretienen y conviven persiguiendo tormentas y como entusiastas de los ovnis. Eso es lo que dicen, al menos. Es difícil saber lo que es real y lo que es inventado para las cámaras.

Como todo el mundo sabe a estas alturas, después de que el globo plateado finalmente tocara suelo en un campo a 96 kilómetros de la casa que tiene la familia en Fort Collins – y dentro del que Falcon no estuvo nunca — la familia dijo que el chico había estado escondido todo el tiempo en la buhardilla. Pero Alderden duda también de esa versión. “Por lo que sabemos hasta el momento, podría haber estado jugando en los columpios del parque municipal a dos manzanas de la casa,” decía el sheriff, tan impertérrito ante todo el episodio que quiere presentar cargos en contra de uno o de los dos padres.

Es difícil creer que alguien pueda inventarse una situación tan extraña — un chaval que se va de casa flotando en un globo — pero Alderden dice que llegó a su conclusión tras interrogar por separado a cada uno de los integrantes de la familia y registrar su domicilio, incluyendo ordenadores y correo electrónico. Los chicos conocían la estafa, afirma el sheriff.

Aún resulta más difícil de creer — a primera vista, por lo menos ?? es que alguien pensara que esto sería una buena forma de presentarse al casting de un reality. Pero cuando se piensa en ello, los instintos de los Heene dieron en el clavo. Suponiendo que no acaben entre rejas, son perfectos para un reality.

Richard y Mayumi son vivaces y dan bien en cámara. Los chicos se sienten cómodos como intérpretes – después de “Intercambio de Esposas”, produjeron un video musical que recuerda a los Jonas Brothers, salvo que los Heene Brothers son más pequeños y sin talento musical evidente. Los pasatiempos familiares están llenos de acción y quedan estupendos en vídeo. ¿Qué hay que perseguir un tornado? ¿Construir y salir volando en tu propio globo? Incluso si el artefacto estaba hecho de papel de aluminio, madera y cartón, como dijeron las autoridades, parecía elegante y brillante en las pantallas a medida que recorría el paisaje de Colorado. Fue suficiente para cautivar la incredulidad de la nación.

Hay una razón para que la cadena TLC considerara la propuesta de la familia Heene en última instancia, antes de rechazarla. Hay un motivo de que RDF USA, la productora de “Intercambio de Esposas,” se pusiera a trabajar con la familia a principio de este año en un posible programa nuevo — “que ya está descartado,” aclara la empresa. Alderden indicó que está seguro de que la familia estaba trabajando aún con alguna cadena desconocida o productora en el momento de la aberración del “chico del globo?.

Hay una cosa que los Heene al parecer no entendieron, no obstante: El género del reality es una especie de universo paralelo. Es el reino del melodrama demencial y las sonrisas blanco nuclear — un lugar en donde la locura es algo bueno, la irresponsabilidad es estupenda y el montaje es recompensado.

Aquí, en la realidad real, ese tipo de cosas no acaban igual de bien.

Eugene Robinson
Premio Pulitzer 2009 al comentario político.

 

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