El crecimiento demográfico ha planteado importantes desafíos para el abastecimiento de agua de la población.  Los ríos contaminados, los climas áridos o la orografía que impide almacenar el agua, obligan a buscar soluciones allí donde se encuentra la mayor cantidad de líquido: el mar. La desalinización, el proceso por el cual el agua de mar se convierte en un recurso aprovechable tanto para el consumo humano, como para el riego y usos industriales, es una de las soluciones para este reto medioambiental.

 


(Foto: FCC)

 

Desde los años 60 en que se construyó la primera desaladora española en Lanzarote, el crecimiento ha sido exponencial. Según datos del año 2012, este sector mueve más de 1.500 millones de euros al año solo en España, lo que le convierte en un país pionero dentro de esta actividad.

Actualmente, ciudadanos de los cinco continentes consumen agua de mar tratada por empresas españolas y cada día se suman a la demanda países como La India, China, Argelia o Australia.