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Iñaki Gabilondo en Noticias Cuatro: ??El Partido Popular ha decretado el fin de sus problemas internos, ha exaltado su unidad, ha reafirmado la autoridad de Rajoy y ha anunciado que no se aguantará ni un gesto más de indisciplina. Por desgracia, Esperanza Aguirre no podía comprobar tanta maravilla pues, a esa misma hora, estaba cuestionando la autoridad de Rajoy con un gesto de indisciplina. Aguirre no acudió a la reunión, aduciendo que no quería que su presencia resultara embarazosa cuando se hablara con Cobo, o de Cobo, o de ella. Pero la verdad es que estaba llevando su órdago hasta el final.

Nos precipitamos ayer cuando interpretamos que había dado su brazo a torcer. No. Había marcado una exigencia innegociable, la sanción a Cobo, y mientras tal sanción no se produjera, ella exhibiría su rebeldía, una rebeldía que incluía la falta de educación, pues se permitió hacer comentarios ante la prensa sobre lo que estaba ocurriendo en la reunión en la que debía estar y no estaba. Puede que, también, la presidenta madrileña se temiera lo que le iba a venir encima. Porque la verdad es que tanto en el discurso de Rajoy como en muchas de las demás intervenciones, llovieron los reproches sobre su actitud. Casi en los mismos términos que tras las elecciones de 2008.

Esperanza siempre ha conocido muy bien sus cualidades pero muy mal sus defectos. Le han equivocado sobre sus verdaderas posibilidades unos pregoneros mediáticos que son los más listos de la clase, pero que embriagan a los que apoyan y terminan destruyéndoles. María San Gil o Mayor Oreja son un buen ejemplo. Aguirre no se entera de que así como los populares de Madrid le adoran, los populares del resto de España no. Es como el caso de Gallardón pero al revés. ?ste, el alcalde, es más sinuoso e indescifrable, pero descubrió hace mucho dos cosas básicas para permitirse ambiciones nacionales: que Madrid es más pequeño que España y que el jefe es el jefe.

De Camps hay menos que decir, porque en el comité de hoy se ha notado que ya pinta menos, no sólo para Rajoy sino para el resto de los barones, que en los sucesos del Gürtel han tenido oportunidad de conocer mejor su frivolidad y su cursilería. En fin, que el principal dolor de cabeza de Rajoy es Esperanza Aguirre. Por el momento. Porque quedan tres cuartos de Gürtel y, que no se nos olvide, el juicio del tesorero Bárcenas.?

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