El proyecto bandera de la ingeniería española del tren de alta velocidad en el desierto vuelve a sufrir tensiones y dos empresas valencianas, Torrescamara y Rover Alcisa, pueden pagar los platos rotos. El Ministro de Transportes saudí, tras inspeccionar las obras la semana pasada, ha vuelto a denunciar los retrasos y ha lanzado una fuerte advertencia al consorcio español responsable de las obras. En concreto  ha lanzado un ultimátum por el “deficiente” y “lento” avance de instalaciones como los talleres de mantenimiento, responsabilidad de Torrescamara y Rover Alcisa, y pidiendo su sustitución por otro contratista, según informó el diario Saudi Gazette.

Abdullah Al Muqbel, ministro de Transporte y máximo responsable del operador encargado del proyecto (Saudi Railways Organization, SRO), es el mismo que ya amenazó en diciembre pasado a las empresas españolas con rescindir contratos si no se solucionaban los retrasos en los plazos de ejecución. Ahora tras visitar las obras para los talleres de mantenimiento de los trenes y las cocheras en Medina, ha vuelto a tensar la cuerda. Exigió al consorcio español un “plan alternativo para compensar el retraso” en 24 horas y elegir a otro constructor.

El consorcio Al-Shoula, que engloba al grupo de empresas liderado por Renfe, Adif y Talgo habría respondido, según informa Voz Populi, rescindiendo el contrato para hacer estas instalaciones que otorgó en octubre pasado a una UTE, en la que se encontraban Rover Alcisa y Torrescamara junto con la  empresa saudí ATCO. En ABC, sin embargo señalan que desde Torrescamara han descartado esa medida y aseguran que han “actualizado” el plan de obra de los talleres de mantenimiento para solucionar los problemas y ejecutar las obras en el periodo establecido.

En cualquier caso, las últimas acciones del ministro Al-Muqbel parecen dejar claro que Arabia Saudí no está dispuesta a tolerar más retrasos y quiere que al menos parte de la línea esté operativa a finales de 2015. El consorcio se verá obligado a acelerar los trabajos, cuyo fin previsto era diciembre de 2016 pero que ya acumula al menos una demora de un año, que el consorcio español atribuye a la lentitud de las empresas chinas en entregar la plataforma de la vía.