Un atun rojo

Es una de las especies más cerca de la extinción por la sobrepesca, pero el atún rojo sigue siendo un pescado objeto de deseo y muy cotizado, especialmente en Japón. Una solución podría ser la cría en cautividad. Un programa desarrollado en Mazarrón es de los más avanzados del mundo. Según relata El País, en sus piscifactorías ya han conseguido criar unos 300 atunes rojos de cuatro meses y un kilo de peso. (Foto: Flickr/Oceannaeurope)

En los tanques de agua salada del Instituto Español de Oceanografía en  Mazarrón (Murcia) hay unos 100 ejemplares de aproximadamente un kilo de peso y en el mar hay otra jaula con otros 200 ejemplares mayores. Son los primeros ejemplares de atún rojo atlántico criados en cautividad.

El atún rojo es un negocio que movió en 2000 unos 6.000 millones de dólares (unos 4.330 millones de euros). Por un ejemplar de 300 kg se pueden llegar a pagar 6.000 euros en la lonja de Tokyo. Por eso, aunque hay dudas sobre la rentabilidad de la cria en piscifactoría, se trata de una vía que está atrayendo capital riesgo y que en España cuenta con un proyecto puntero, el SELFDOTT del IEO que depende del Ministerio de Ciencia e Innovación.

“Japón comenzó hace 40 años a investigar la reproducción del atún del Pacífico y cerró el ciclo en 2002. Hace 11 años, con la evidente sobrepesca en el Mediterráneo, la UE comenzó a pensar en un plan para criar los atunes del Atlántico”, explica Fernando de la Gándara, investigador del IEO, y coordinador de esta investigación europea, en la que participan universidades, instituciones y empresas de ocho países del Mediterráneo.

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En 2008 comenzó el proyecto SELFDOTT dotado con 4,3 millones de euros. Los últimos tres años, los investigadores han recogido huevos “de un milímetro de diámetro” que ponen los atunes entre junio y julio de las granjas del grupo Fuentes, socio del proyecto, frente a la costa de Cartagena.

En 2009, consiguieron que los atunes vivieran durante 73 días y alcanzaran unos 30 gramos de peso. En 2010, de los 60 millones de huevos, quedaron unos alevines que fallecieron a los 110 días de vida, con 100 gramos de peso. Un éxito a medias. En julio del año pasado, se unió al proyecto el japonés Manabu Seoka, experto en cultivo larvario del atún rojo del Pacífico que ha logrado mejorar sensiblemente los resultados.

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La investigación del IEO es probablemente la más avanzada de una carrera que está lanzada. En El Puerto de Santa María (Cádiz) se ha instalado la empresa Futuna, que espera producir alevines en un año, según Miguel Llerena el gerente. La firma, propiedad de fondos de capital riesgo de diversos países, afirma que va a invertir entre 12 y 15 millones en las instalaciones. Y la firma croata Umami ha anunciado también avances en la cría en colaboración con la Universidad de Split.

En el sector hay quien es escéptico sobre el futuro de la acuicultura del atún rojo, sobre todo porque los animales tardan muchos años en alcanzar el peso óptimo. El argumento es que siempre será infinitamente más barato salir a pescar esos ejemplares que cultivarlos o pescar unos de tamaño medio y engordarlos en jaulas en el mar hasta que alcanzan el peso y el punto óptimo de grasa.

De la Gándara explica que “es cierto que no puede competir si el mar está lleno de peces y no hay que ir muy lejos a pescarlos, pero no si hay que salir lejos con altos costes. La prueba es que casi toda la dorada y la lubina que se vende ya es de piscifactoría”. España está en disposición de liderar la industria de la cría del atún.

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