Quizás fuese previsible pero resultaba tan retorcido que no caí en que la respuesta sería volver a meter miedo a los ciudadanos, y para hacer esto no hace falta saber nada de economía, de política o de nada en general, solamente hay que saber amenazar con terribles augurios en un discurso bien estructurado que “toque” los resortes de los que lo escuchan.

Lo que me causa más asombro es que un multitud de medios dan un empate, y eso es imposible.

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