Una investigación del gobierno holandés ha determinado que la muerte del cámara de su televisión RTL, Stan Storimans en agosto pasado durante la guerra Rusia-Georgia, se debió a una bomba de racimo rusa. Hasta ahora Moscú había negado haber utilizado este tipo de munición en la zona… pero organizaciones de derechos humanos han denunciado que los dos países que protagonizaron el conflicto por Osetia del Sur recurrieron a las bombas de racimo. Se reaviva así la polémica por el uso de este armamento.

Stan Storimans
(Foto: Flickr/Theatrum Belli)

En mayo pasado, más de 100 países firmaron un Tratado Internacional para la prohibición de las bombas de racimo. Aunque como recuerda el blog From the front line que se hace eco de la noticia, ni Georgia, ni Rusia lo han rubricado.

Stan Storimans murió mientras grababa los combates en la ciudad georgiana de Gori para la cadena RTL Nieuws. El Ministerio de Asuntos Exteriores holandés envió un equipo a la ciudad dos semanas después del ataque que recopiló evidencias forenses y testimonios confirmando que fue una munición de este tipo disparada desde un cohete que sólo se encuentra en el arsenal ruso, la que mató a su corresponsal.

El ministro de exteriores ha calificado de muy seria la revelación y ha presentado una protesta formal ante las autoridades rusas: “Las bombas de racimo no pueden ser usadas de esta manera. En Gori no había tropas militares y murieron civiles inocentes”. Holanda va plantear este asunto ante el Consejo Permanente de la OSCE, la estructura que se ocupa del control de armas. La cadena RTL Nieuws estudia emprender acciones legales contra Rusia.

En la red circula una grabación sin editar de lo que parece ser el ataque en el que murió Stan Storimans. Las imágenes son bastante duras y muestran lo sucedido después del bombardeo ruso de la ciudad de Gori que costó la vida al cámara holandés y a al menos otras cuatro personas.

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