“El correo electrónico más reciente que he recibido -escribe Al Goodman- lleva por título, simplemente Trabajo. Es de Valentín García, un hombre con el que contactamos en el año 2012 y que nos cuenta, con gran entusiasmo, que había conseguido por fin un empleo. Toda una proeza en la España de la crisis económica. Valentín había estado más de tres años desempleado antes de ser contratado como podador de árboles”.

(Foto: flickr/Gonmi)
“Nos reunimos con García, que ha realizado todo tipo de trabajos manuales, en junio de 2012 en un Banco de Alimentos de la Cruz Roja, adonde llegó para obtener algo de ayuda. Había perdido su trabajo como camarero dos años antes. Le pedimos que colaborara en un reportaje; en un principio declinó nuestro ofrecimiento, le preocupaba aparecer en esa situación en televisión, pero finalmente aceptó, ante la posibilidad de que eso le ayudara a contactar con posibles empleadores“.
“Le dijimos que sólo podíamos contar su historia, pero no garantizarle que eso le consiga un trabajo. Se mostró de acuerdo en hablar. Estoy dispuesto a todo, trabajo a tiempo parcial, a cualquier hora, cualquier trabajo, incluso si tengo que aprender desde cero“, dijo entonces. Y, a continuación, describió las dificultades de un  hombre solo, entonces de 48 años de edad en medio de la crisis en España. Apenas sobrevivía gracias a la ayuda de su anciana madre”.
“Ahora hemos recibido su alegre correo electrónico acerca de su nuevo trabajo. Y hemos ido a actualizar nuestra historia: nos enteramos de una noticia buena y una mala. Sí, él trabaja, pero sólo durante seis meses. A los 50 años, aprende rápido todo sobre podar árboles, y gana el salario mínimo, menos de 900 euros al mes”.
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