[23-10-2008] Iñaki Gabilondo en Cuatro: “La conferencia económica mundial del próximo día 15 nos deja hoy una frase tremebunda y unas cuantas preguntas. La frase es de Sarkozy: si la cumbre fracasa puede haber una revuelta mundial. Y las preguntas que la tal cumbre nos suscita, son estas cinco:

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1. ¿Tiene sentido tanto aspaviento de Zapatero para poder participar?, ¿no debería ser todo mucho más discreto, casi secreto? Así, convertido en cruzada pública, con un despliegue conocido en todos sus detalles, adquiere un tono lastimero bastante penoso.

2. Hubiéramos estado invitados “de oficio” si perteneciéramos al G-20. ¿Y por qué no pertenecemos al G-20?, porque cuando nació este club, en 1999, Aznar desdeñó este foro, que le parecía de segunda división, ya que aspiraba a la liga de campeones del G-8. ¿Recuerdan si alguien se lo reprochó? Fue el primer acto de sus delirios de grandeza, que culminarían en la gloria de las Azores.

3. Si, al margen de no pertenecer al G-20, la no invitación es un castigo al mal comportamiento, ¿no deberíamos tal vez imitar a los países modélicos, por tanto invitados, como la Italia de Berlusconi y, sobre todo, la teocracia de Abdul Aziz en Arabia Saudí?

4. Es obsceno el regocijo de algunos comentaristas, habitualmente muy patrióticos, porque no estamos invitados. Pero aseguran que el portazo no es a España sino a Zapatero. ¿Quieren decir que Zapatero no podrá acudir pero España sí? Esa disociación de nuestro presidente y nuestro país parece una forma indirecta de deslegitimarle. Son los que nunca le consideraron de verdad presidente de España.

5. Finalmente, si Bush preside la refundación del sistema que tanto hizo por destruir, ¿no sería consecuente que le asistieran técnicamente los altos ejecutivos de Lehman Brothers, Bradford & Bingley, Washington Mutual y demás cómplices de la voladura?”