BLOG

Fernando Berlín, el autor de este blog, es director de radiocable.com y participa en diversos medios de comunicación españoles.¿Quien soy?english edition.

Según el OPIEX -Observatorio Permanente de la imagen Exterior de España en la prensa- del Real Instituto Elcano, Francia es uno de los paises de nuestro entorno en el que más noticias se publican sobre España: Aproximadamente un 97% de las jornadas laborables -con algunas variaciones según los periodos de análisis, pero siempre en cifras altísimas (90% en el Reino Unido, el 85% en Alemania, el 81% en EEUU y el 80% en Italia). Son datos estimados pero muy ilustradores sobre la potencia del foco.

Por eso, no debería resultar alarmante el número de titulares que está generando en ese país el caso Contador, especialmente si nos atenemos a la rivalidad deportiva entre ambas naciones.

Desgraciadamente, si aceptamos que precisamente el deporte y la cultura -cine y arte- son los embajadores mediáticos de nuestro pais en el mundo, se hace evidente que la imagen que se está proyectando sobre España en el exterior es muy dañina pues las informaciones nacidas allí se están propagando como el fuego sobre la pólvora.

Esto debería ser motivo suficiente para convertir el caso Contador en un asunto de Estado. Porque mas allá de las simpatías que el personaje pueda producirnos, o que incluso el caso de “este compatriota” suscite polémica y muchas dudas técnicas, lo cierto es que está resucitando internacionalmente un debate que debería hacer reflexionar al deporte: ¿Es España un país permisivo con el dopaje? Y si no lo es, ¿cómo lo estamos explicando? ¿Que mecanismos se pueden articular para no transmitir esa imagen?

 Imagen de previsualización de YouTube

En Francia, incluso “los guiñoles” se han permitido bromear sobre este asunto, atacando ya de paso a Rafa Nadal, que nada tiene que ver con esta guerra. Y por desgracia la polémica del caso Contador no se ha limitado a la prensa francesa.

El mundo tiene la mirada puesta en el deporte español. Si la actuación no es rápida e institucional, se corre el peligro de dejar en entredicho los éxitos deportivos que tan buenos réditos han proporcionado a la marca España y eso más tarde o temprano terminará por salpicar también al resto de marcas del país.