Iñaki Gabilondo en Noticias Cuatro: “Día d menos cuatro. Es la hora de los nervios y los sudores fríos. No hay sondeos, y, aunque los hubiera, ya solo importa el voto, el voto de verdad, el que se deposita, el que aun nadie ha depositado. Todos los marcadores están a cero. Un experto en tele maratones y cuestaciones para emergencias y causas nobles contaba que no es tan fácil recaudar el dinero que se ha prometido donar. Por eso es la hora de los nervios y los sudores fríos. Del soñar despierto y del no poder dormir. Cuando el domingo acaben las especulaciones, nos espera la realidad, la que ya nos permitirá intuir el tiempo venidero. Al menos en un capítulo trascendental.

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El referido a la serenidad o histeria en que habrá de desarrollarse el próximo cuatrienio. Un resultado muy apretado, un casi empate, es garantía de bronca. Y este país no se merece otra temporada como la pasada. Ni se la puede permitir si ha de afrontar más que probables complicaciones económicas. Los ciudadanos tenemos derecho a esperar que algún día podamos concentrar toda nuestra energía, todo nuestro potencial, en el desarrollo del país y en la superación de las dificultades. Y, aunque sea duro decirlo, hasta el momento no lo hemos hecho porque la política, alguna política, algunos políticos, nos lo han impedido. Es lamentable pero cierto: nuestra sociedad ya tiene identificados y catalogados a los aguafiestas, a los obstruccionistas, a los pregoneros del desastre, buitres negros que sobrevuelan sobre cuanto ocurre con la esperanza de encontrar carroña. Pero nuestra sociedad sólo se los quitará de encima si les aplica jarabe de urna. Dos cucharadas mejor que una.”