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Fernando Berlín, el autor de este blog, es director de radiocable.com y participa en diversos medios de comunicación españoles.¿Quien soy?english edition.

En mayo del año 1997, después de semanas de incertidumbre laboral, la plantilla de Diario 16 lanzó una petición de auxilio a los lectores a través de sus páginas.

Lo recuerdo bien porque aquél año, aquél mes, nació radiocable.com, y lo recuerdo bien, por aquél grupo de amigos que nos juntamos en casa de Montejo, frente a la sede del PP, y decidimos contribuir con 10.000 pesetas, las que pedía el diario, para su supervivencia.  Aportamos cada uno 2.000 pesetas: Miguel Montejo, Guille Spottorno, Nico Matji, Ángel Marqués y Antonio Mingarro. Y después nos abrimos una botella de vino.

Lo recuerdo hoy, porque en el certificado número 619 que nos entregó el periódico escribimos cada uno unas líneas. Lo he guardado todos estos años, pensando que algún día podría recordarlo con nostalgia. No fue una gran ayuda, pero hicimos nuestra parte.

 

Aquella fue una etapa turbulenta:

“En 1996 -cuenta wikipedia-  la crisis provocó que hubiese hasta 4 directores en menos de un año: tras el cese de Gutiérrez llegó el periodista Emilio Arrojo, que fue cesado a los pocos meses por pedir públicamente el pago de las nóminas a la plantilla.Después llegaría Fernando Reinlein, anterior Director adjunto que asumió provisionalmente la dirección. Y tras una larga huelga debido al impago a los trabajadores que provocó la no-publicación del diario durante varios días, Domínguez cedió todas sus acciones de nuevo a Juan Tomás de Salas, que se convirtió además en el nuevo director. ?ste anunció asimismo un nuevo diseño para Diario 16…

El diario fue adquirido más tarde por el Grupo Voz y finalmente en el año 2001 terminó cerrando.

Lo que no esperaba es que ese documento volviera a mis manos hoy, casi por azar, mientras rebuscaba entre viejas fotografías. Y tiene un especial simbolismo ahora que 160 personas -y todos sus lectores- viven con incertidumbre el posible cierre del diario Público.

Que un periódico se cierre siempre es una mala noticia pues priva a los ciudadanos del democrático derecho a conocer todas las aristas de la realidad. Pero cuando el diario que está en peligro es uno de los pocos que aportan una visión progresista y crítica en nuestro país, la mala noticia se convierte en alerta. La dictadura de los mercados está haciendo su trabajo, y nos enseña claramente dónde pone su ideología.

 

Ayer, comprando Público. No te olvides de volver a hacerlo hoy. Puede que no parezca una gran ayuda, pero harás tu parte.

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