El semanario británico analiza en un artículo al lider del Partido Popular y su posible política económica. Describen a Mariano Rajoy como un hombre con “cierto misterio”, “aburrido” y una “pesadilla para los asesores de imagen”. Y en cuanto a su programa económico, The Economist cree que repetirá el “truco” de Aznar en 1996 y además reducira el impuesto de sociedades e impulsará aun más reformas laborales, con o sin acuerdo con los sindicatos.

Rajoy
(Foto: Flickr/Partido Popular)

The Economist empieza diciendo que “el que probablemente será el próximo presidente del Gobierno español es un hombre con cierto misterio”. Explican que “los votantes están dispuestos a elegir a Rajoy. Pesadilla para los asesores de imagen, Rajoy, que usa gafas, es un candidato aburrido. Parece como un registrador de la propiedad, lo que fue de hecho antes de embarcarse en su carrera política. Perdió en dos elecciones; su partido no es bueno en deshacerse de líderes perdedores. Ahora bien, quizá logre ganar la próxima vez con mayoría absoluta”.

“Los españoles se quejan de lo poco que saben sobre lo que un triunfo de este enigmático de 56 años de edad traerá. La victoria será para él pero será una elección perdida, no ganada. Rajoy ha jugado a “ver y esperar”, teniendo mucho cuidado de no asustar a los votantes con propuestas drásticas y dramáticas. ?l y su equipo económico niegan que estén ocultando sus planes, y apuntan a numerosas iniciativas parlamentarias“.

The Economista considera que un gobierno de Rajoy trataría de “repetir el truco del primer gobierno del PP de José María Aznar en 1996: cumplir con los objetivos de déficit, recortar impuestos y esperar un fuerte crecimiento. Rajoy pasará rápidamente un paquete de austeridad y reduciría el impuesto de sociedades. Impulsará aun más la reforma laboral, con o sin acuerdo con los sindicatos. Y eliminará la sofocante burocracia que sufren los empresarios“.

Aunque advierten: “Pero esto no es 1996. España tiene menos empresas públicas para privatizar y no pueden contar con tanto dinero de la Unión Europea”.