El semamario británico analiza el problema de los desahucios en España y la última reforma de la ley hipotecaria del gobierno. Recogen como la capacidad movilizadora y las peticiones de la ILP de la PAH “asustaron” a los bancos. Pero apunta que las medidas finalmente aprobadas por el Ejecutivo español han sido “aguadas” y apenas incluyen una versión muy “modesta” de la dación en pago. Destacan: “la banca ha suspirado aliviada”.

Una vivienda en venta
(Foto: Flickr/Landahlauts)

The Economist asegura: “Para el gobierno de Mariano Rajoy, el problema de los desahucios es un gran dolor de cabeza. El año pasado, 80 familias al día fueron desalojadas de sus propiedades y por lo general por un valor muy por debajo del precio de compra. Muchos deben dinero por casas de las que ya no son dueños o en las que ya no viven. Un vociferante movimiento de protesta bloquea las puertas de las casas que van a ser embargadas. Y recogieron 1,4 millones de firmas para exigir una ley retroactiva del tipo de las hipotecas americanas, donde las llaves (y la propiedad) pueden ser devueltas a los bancos.”

Añaden: “Esto asustó a los bancos que ya están luchando con activos tóxicos de promotores quebrados. Con medio millón de propiedades hipotecadas en números negativos, muchos titulares de hipotecas estarían más cómodos si pudieran devolver sus casas. `Si la mitad de los beneficiarios potenciales se aprovechara de la medida, la tasa de morosidad podría triplicarse´, dice María Romero, de Analistas Financieras Internacionales.”

Pero el texto señala: “El gobierno ha aprobado una ley aguada para impedir que los bancos desahucien a los propietarios hasta que haya habido al menos tres meses de letas  impagadas. Las familias más pobres tienen dos años. También han puesto un tope a los intereses de demora, que podían llegar al 25%, e incluido unicamente una versión muy modesta de la idea de dación en pago. Pese a todo, los bancos dieron un suspiro de alivio.”

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The Economist es un semanario británico que se publica desde 1843 y considerado un referente en el  análisis de las relaciones internacionales y la economía. Su opinión influye en la imagen exterior de los países, en los inversores internacionales y marca la agenda de otros medios de comunicación. Pertenece  en un 50% al grupo Pearson -que también edita el Financial Times- mientras que el resto está en manos de accionistas independientes -incluyendo a miembros del staff- y la familia Rothschild. Su linea editorial es neoliberal tanto a nivel económico -a favor del libre mercado, la globalización y la libre inmigración- como en temas sociales -han apoyado el matrimonio gay, la legalización de las drogas o el control de armas-. Y politicamente han respaldado tanto a candidatos conservadores como de izquierdas. Sus artículos no van firmados. Su circulación en 2012 ha sido de 1.574.803 ejemplares.