El semanario británico se fija en el inicio de la campaña electoral española en un artículo titulado: “Rajoy, el reformista”. The Economist apunta que de cara al 20N, la victoria del PP parece clara aunque critica la “ambigüedad calculada” de su programa  que ven “largo en intenciones pero corto en cosas concretas”. Y avanza algunas de las dificultades con las que puede encontrarse Rajoy.

Inicio de campaña del PP

(Foto: Flickr/Partido Popular)

The Economist asegura: “Mariano Rajoy, hombre de maneras suaves destinado a ser el próximo presidente del Gobierno español, dice estar confiado y dispuesto, pero el país que gobernará su conservador Partido Popular tras las elecciones del 20 de noviembre está en mala forma. El paro ha llegado al 22,6% y más de cinco millones de españoles están sin empleo. En uno de cada nueve hogares nadie cuenta con un empleo pagado formal. El crecimiento se ha paralizado. Acecha una segunda recesión.”

“Con los sondeos dando al PP una ventaja de 15 puntos sobre los socialistas salientes de José Luis Rodríguez Zapatero, Rajoy se dirige hacia la mayoría absoluta en el Parlamento. Desde esa posición de fuerza, podría llevar a cabo reformas serias. Así que, ¿por qué razón el programa completo del PP conocido esta semana no dio muchas portadas de prensa?”se preguntan.

El diario destaca que “la culpa fue en parte del referéndum griego sobre el rescate europeo, que también elevó la rentabilidad de la deuda española, pero otra razón fue lo que Alfredo Pérez Rubalcaba, que sustituyó a Zapatero como candidato socialista, llama ??ambigüedad calculada? de un programa que es largo en intenciones pero corto en cosas concretas. Las privatizaciones de cadenas de televisión y otras empresas públicas llegan con una querencia por asociaciones entre los sectores públicos y privados y subcontrataciones de servicios públicos a contratistas privados.”

“Las reformas podrían abaratar a los empresarios tanto el despido como la contratación. Los cambios en los convenios salariales colectivos podrían permitir a las empresas acuerdos salariales más competitivos. Se promete un fondo al estilo austriaco con aportaciones de los trabajadores para cubrir rachas de desempleo. Se alentará a los bancos a deshacerse o depreciar sus activos tóxicos.” recoge el texto.

Y avisan: “Las consignas del programa son austeridad y transparencia pública. Pocos dudan del compromiso del PP con un déficit del 3% en 2013, pero supondrá aumentar los impuestos, dice Pablo Vázquez, del think tank económico FEDEA. Así que, ¿cómo puede Rajoy bajar los impuestas a las empresas? Y si no puede, ¿cómo estimulará la economía? Sanar España no será ni fácil ni rápido.”

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