El Fracaso de la Ronda de Doha: la Muerte de un Zombi
30 de Julio de 2008Es complicado señalar a algún país en concreto por el fracaso de la Ronda de Doha. Ya hace más de un año que miembros de las comisiones negociadoras de los países que iban a decidir el futuro de la OMC* decían en privado (y en público) que las negociaciones estaban destinadas a fracasar. La crisis de las commodities no ha hecho más que agravar esta situación. No tiene sentido, por tanto, culpar demasiado a China e India (entre otros países) por querer proteger a su sector agrícola en un momento donde cientos de millones de personas han entrado en el umbral de la extrema pobreza debido al alza del precio de los alimentos. Hay dos caminos para avanzar en la integración comercial, y eventualmente política, del mundo. Una es a través de los tratados multilaterales y la otra, a través de los acuerdos bilaterales. La Unión Europea es un claro caso de éxito del primero. La ronda de Doha era el siguiente paso de la OMC, otro ejemplo de multilateralismo. Su fracaso no es difícil de entender:
La OMC, o su predecesora (el GATT), nace en los meses posteriores al fin de la Segunda Guerra Mundial, junto con otras tantas organizaciones multilaterales (ONU, FMI, Banco Mundial…). Con la resaca del fracaso para la humanidad que supuso esta Guerra, todos los países sabían que ante todo tenían que llegar a un acuerdo en diferentes áreas que evitaran otra situación similar. Nunca en la historia se consiguieron tantos acuerdos en tan poco tiempo. El porqué de esto puede variar un poco, pero es bastante evidente.
Las negociaciones multilaterales son las más complicadas que existen en el mundo, requieren de miles de reuniones y de miles de abogados, hasta el punto de que hay personas que estudian carreras especializadas solo en este tema. Por eso es imprescindible que los países participantes tengan una voluntad de acuerdo casi irracional desde el punto de vista de los sacrificios que deben de hacer en las negociaciones. Esa fue la actitud en en 1946 para el GATT, y en los años 50 para la Unión Europea. Es por tanto, momento de mantener los acuerdos multilaterales que ya tenemos, y avanzar en los bilaterales, que en última instancia facilitaran los multilaterales cuando en el futuro se den las circunstancias para continuar con los acuerdos multilaterales (esperemos no después de otra Guerra).
*Organización Mundial del Comercio




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