Se suele decir que el resto del mundo debería poder votar en las elecciones norteamericanas porque las decisiones que toman sus presidentes tienen repercusiones en todos los rincones. Pero más allá de esta asociación retórica, España, como país, y varias de las empresas nacionales sí se juegan aspectos concretos en las presidenciales norteamericanas. A nivel político y macroeconómico, el resultado puede incidir en la prima de riesgo, en el comercio y en algunos acuerdos bilaterales como el de Palomares.

Pero además, a nivel empresarial, el mercado estadounidense generó en 2015 el 15% de los ingresos de las principales compañías del IBEX, 38.396 millones de euros. El resultado electoral afectará significativamente a su negocio y algunas saldrían beneficiadas o perjudicadas según el ganador. Banca, farmacéuticas y energéticas tradicionales tendrían mejores perspectivas con Donald Trump, mientras que a renovables y constructoras les favorecería el triunfo de Hillary Clinton.

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En asuntos políticos, con la administración Obama se acordó en octubre de 2015 la limpieza de Palomares y buscar una compensación por las bombas caídas en 1966. Pero la firma del pacto se retrasó hasta la formación de un gobierno en España, entonces a punto de celebrar las elecciones del 20D. La decisión final será ahora del nuevo inquilino de la Casa Blanca. Previsiblemente, Hillary Clinton podría adoptar un perfil continuista y respetar el compromiso acordado, pero una eventual llegada de Donald Trump,  genera, en cambio, incertidumbre. De hecho su discurso de exaltación nacionalista deja entrever la posibilidad de que optara por cortar cualquier negociación y reconocimiento de culpa.

De mayor calado macroeconómico son los impactos de la elección en la prima de riesgo española y en la política comercial. En las horas previas al ocho de noviembre, la prima de riesgo había subido un punto. Un triunfo de Donald Trump tendría mucha mayor influencia en este asunto que uno de Hillary Clinton, al igual que en los temas comerciales. En este último aspecto, España se encuentra englobada dentro de la UE, pero es previsible que con la candidata demócrata se mantenga la línea seguida hasta ahora, incluyendo la negociación del TTIP, mientras que con Donald Trump y su retórica del “América Primero”, tanto acuerdos ya sellados como las conversaciones en curso se verán afectados en mayor o menor medida.

Pero es quizá a nivel empresarial donde mayor incidencia pueden tener las elecciones. Entre las principales compañías españolas, algunas tienen una enorme dependencia del mercado de EEUU. Los laboratorios de Grifols son el caso más extremo, según pone de relieve un artículo de Cinco Días, ya que el 63,7% de su facturación se genera en Norteamérica. En un escalón más bajo, pero con gran exposición, también están ACS y OHL, que obtuvieron el 32% y 23%, respectivamente, de sus ingresos en este mercado. Y por encima del 10% de la facturación figuran también los dos grandes bancos, Santander y BBVA, asi como Iberdrola, Gamesa, Ferrovial o Mapfre.

Buena parte de los ingresos de las compañías españolas están garantizados por concesiones o por la  consolidación de sus negocios, pero hay aspectos que pueden verse favorecidos o perjudicados en función de quien sea el inquilino de la Casa Blanca. Así por ejemplo, Hillary Clinton aboga por seguir apostando por las energía renovables, algo que podría abrir la puerta a nuevos contratos para Gamesa, Iberdrola o Acciona, entre otras. En cambio en el sector farmacéutico, la candidata demócrata ha planteado instaurar un control de precios para estas empresas que podría afectar a Grifols, que en 2015, obtuvo en EEUU, 2.505 millones de euros los 3.934 millones que ingresó en total.

Una victoria de Donald Trump, en cambio, podría favorecer algunos intereses de Santander o BBVA, ya que el magnate ha sido muy crítico con la política de tipos bajos de la FED y podría impulsar una subida rápida, así como una marcha atrás en la fuerte regulación de las instituciones financieras aprobada en los últimos años, tras la caída de Lehman Brothers. Con el candidato republicano y su respaldo a la actual producción energética, también se verían beneficiadas, en principio, ArcelorMittal y Acerinox, que tienen cerca del 30% de su negocio y factorías en EEUU.

En cuanto a las constructoras, los dos candidatos han anunciado ambiciosos planes de promoción de infraestructuras. Hillary Clinton ha valorado el suyo en 275.000 millones de euros y Donald Trump -que también defiende la construcción de su famoso muro en la frontera con México-, ha asegura que sería incluso más ambicioso. Eso sí, el magnate afirma que sólo contrataría para sus planes a empresas norteamericanas.

(Foto: Flickr/Nicolaskarim)