El petroleo de BFS

En Alicante, una planta piloto de Bio Fuel System está produciendo petróleo por sistemas artificiales y utilizando como materia prima microalgas a las que alimenta de energía solar y CO2. Según recoge El Periódico, la formula “mágica” es obra de un ingeniero francés, Bernard A.J. Stroïazzo-Mougin que ha trabajado con investigadores de la Universidad de Alicante. Y desde abril ya está creando crudo a un precio competitivo que además beneficia al medio ambiente al consumir el gas que crea el efecto invernadero.

De hecho, aseguran que la producción de este biopetroleo tiene tantas posibilidades que ya se están empezando a construir fábricas de producción en Carboneras (Almería), en la isla portuguesa de Madeira y cerca de Marsella (Francia). En España, el hallazgo hasta ahora ha tenido poca repercusión, pero diarios franceses como Le Monde, La Tribune o France Presse ya han informado del mismo.

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Stroïazzo-Mougin es el ingeniero y presidente de la compañía española. Asegura que el precio de coste del barril de petróleo oscila entre los 60 y 70 dólares (el brent cotizaba la pasada semana a 110, pero ha llegado a 150) para un periodo de amortización de la inversión inicial de tan solo entre cinco y siete años. Especialmente porque se aprovecha una gran cantidad de unos ácidos grasos omega 3 que se generan en el proceso y que tienen un gran valor comercial en el sector alimentarioporque ayudan a reducir el colesterol.

El biopetróleo tiene dos grandes ventajas frente a los biocombustibles más difundidos, como el biodiésel o el bioetanol. Por un lado, el cultivo de la materia prima no requiere grandes extensiones de terreno que compiten con la agricultura como ocurre con la soja y la caña de azúcar. Las microalgas se cultivan en unos tubos de metacrilato verticales (fotobiorreactores), y además se autorreproducen. La factoría de Carboneras llegará a ocupar 30 hectáreas, pero todo será un entramado de tuberías construido sobre un terreno desértico, no apto para otro tipo de cultivos.

Otra gran ventaja es la cantidad de CO2 que absorben las microalgas. Casi el doble del que luego emitirá el combustible producido al quemarse. La planta de Alicante está directamente conectada a la cementera Cemex, con lo que evita la emisión a la atmósfera del gas de efecto invernadero. La de Carboneras tendrá una conexión similar. Y la de Madeira elimina el dióxido de carbono de una pequeña central hidroléctrica y luego le suministrará el petróleo para su funcionamiento.