Cada vez se asienta más en España la llamada industria halal, de productos y servicios adaptados al cliente musulmán practicante. Se trata de un gigantesco mercado con 1.600 millones de consumidores en todo el mundo y un impacto económico que ya supera con creces el billón de euros y se acercará a los 2 billones en 2020, según las previsiones de Thomson Reuters.

Pero para poder entrar en este mercado es necesario tener un certificado halal, que garantiza que los productos o servicios no incluyen ninguna de las cosas que prohíbe el Corán o han sido elaborados cumpliendo todos los preceptos musulmanes. En España el sello de garantía lo otorga el Instituto Halal y ya hay alrededor de 270 empresas avaladas. Entre ellas algunas tan conocidas como Repsol, Pascual, Mahou, Dulcesol o Covap.

(Foto: Flickr/Instituto Halal)

La gran mayoría de las compañías españolas con sello halal son del sector de la alimentación, que es el más importante también a nivel mundial. Hay desde grandes empresas como Damm, Hero o Ybarra a pequeños productores como Aceites El Dorado, Carnes de Riaza o Caramelos La Pájara o Galletas Mondeléz.

Pero cada vez empresas de otros sectores también se deciden a explorar esta industria. Repsol, por ejemplo ha obtenido el certificado con productos destinados a los procesos de las industrias alimentarias y químicas. Y en octubre pasado, Valquer se convirtió en el primer laboratorio cosmético español en conseguir el sello halal, uniéndose así a grandes marcas como L´Oreal que también están apostando por este nicho.

Y sin olvidar, el turismo halal, uno de los sectores al que más mira España. Desde hace unos años, hay un esfuerzo de la industria turística española por acercarse a los viajeros musulmanes y en 2014 se recibieron 2,6 millones de estos turistas. Pero los expertos creen que España tiene potencial para atraer a muchos más.