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Hay gente capaz de enfrentarse con un gigante, que no se arruga por el hecho de que un abuso sea cometido por una de las grandes constructoras españolas.  Xosé Romarís es secretario de Plademar, un colectivo que lucha contra la contaminación de la ría de Noia, provocada por la actividad de extracción de wolframio de Sacyr, una de las seis grandes constructoras españolas.

Xosé detiene su coche para contestar a la llamada de La Cafetera de radiocable.com  (entrevista a partir del minuto 15 del programa). “El principal problema es que nos enfrentamos a Sacyr”, afirma con contundencia, “un gigante que tiene compradas voluntades en muchos sitios”. Una vez señalado el conflicto entre un David del activismo y un Goliat de la construcción explica el problema. “La mina se ha abierto hace unos pocos años y ahora se han hecho analíticas y se ha descubierto que en sus vertidos hay unos niveles de cadmio que superan más de veinte veces lo permitido. El cadmio es muy cancerígeno a niveles muy bajos y el río contaminado pasa cerca de aldeas que cogen agua de pozos. Y hay un gran problema añadido y es que en la ría de Noia donde se produce el 80% del berberecho de España. Tienen cuatro niveles de la mina inundados porque al estar cerrada no había bombeo de agua y Sacyr pretendía verter esas aguas contaminadas directamente al río y ahora, con las movilizaciones ha inventado una especie del filtrado pero pretenden deshacerse de esa agua con metales pesados que acabarían en la ría de Noia”.

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En muchos sitios se producen abusos de empresas. Las concesiones de explotación de minas y canteras siempre han rozado los límites de los espacios donde la política se hace con luz y con taquígrafos. Y en muchas ocasiones se llevan a cabo irregularidades. “Empezaron la explotación sin el informe de impacto ambiental y empezaron por la manga ancha de la Xunta, con la excusa de que creaban algún puesto de trabajo y si antes de iniciar la extracción hubieran hecho ese informe no podrían haber admitido esa actividad”, explica Xosé. .

La constructora trabaja la extracción del wólfram con poca transparencia. “No conocemos bien el proceso de extracción el wolframio, hemos ido a visitarlo en grupo pero te hacen un relato de cómo se hacía a principio de siglo, pero si explican que los metales pesados acaban en el agua que circula por la mina que es la que luego acaba en el río”, relata Xosé, explicando de paso que han intentado entrar a saber lo que está pasando realmente en la extracción por cualquier puerta.

Y finalmente advierte, este tipo de extracción a menudo no se responsabilizan de su impacto o desatienden situaciones heredadas que, por acumulación, pueden ser mucha más dañinas “Si soltaran toda el agua contaminada que tienen sería una bomba química. Hicimos un encuentro con científicos de universidades y del CSIC y nos dijeron que podrían cerrar la extracción del berberecho durante años si hubiera una contaminación potente. El cadmio es acumulativo. Eso causaría un impacto en la zona que además de lo ambiental afectaría a los 1.500 empleos directos que genera el berberecho, al turismo y a la economía que depende de todo esto”.

Pero las cosas todavía pueden complicarse cuando no hay una administración que tome las medidas oportunas. “Cerca de la mina hay unas presas que no se mantienen con seguridad pero Sacyr dice que no tiene nada que ver con ellas, porque sólo se dedican a la extracción de mineral y la Xunta tampoco está tomando medidas preventivas para que no se convierta en otro Aznalcollar”.

La lucha entre estos gigantes de la construcción y quienes se enfrentan a ellos reproducen muchas veces la enorme desigualdad. “Hemos hecho numerosas reclamaciones ante las administraciones que tienen responsabilidad y hemos presentado informes sobre el análisis de las aguas por ejemplo. Pero somos un pequeño colectivo sin apenas recursos para enfrentarnos en un juzgado a esos grandes intereses”, dice Xosé, que con sus herramientas de denuncia y tratando de aportar conocimiento científico a lo que está pasando declara que no dejarán de luchar hasta que todo esté bajo verdadero control y se detenga la contaminación que pone tantas cosas en peligro.