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Fernando Berlín, el autor de este blog, es director de radiocable.com y participa en diversos medios de comunicación españoles.¿Quien soy?english edition.

El británico The Times publica un texto de Carl Mortished que pone el foco en la bajada de  calificación de Standard & Poor??s: ??S&P revisa a la baja las perspectivas españolas? . El anuncio de calificación de esa compañía contrasta con el optimismo de Zapatero, pero vayamos por partes. The Times:

??Standard & Poor??s aseguró ayer que España se enfrentaba a un deterioro más profundo de sus finanzas públicas y a un periodo de debilidad económica más largo de lo que esperaba cuando rebajó su calificación soberana, en enero, de AAA a AA+. Para reducir los desequilibrios fiscales y económicos de España se requieren fuertes acciones políticas que, según S&P, aún no se han materializado. La medida, que afecta a las acciones y los bonos del estado, se suma a los nervios surgidos en los mercados con la rebaja de Fitch, otra agencia crediticia, de la calificación griega a BBB+?.

Otros periódicos como el Financial Times, -que nunca ha sido muy generoso con el gobierno- también escriben sobre esto.

Dice Rajoy que Zapatero hace “autobombo obsceno” cuando habla con optimismo de la economía española, y se apoya en la calificación de S&P de la que habla The Times.

Pues bien, ¿Se apoya Rajoy en la Agencia de ráting que puntuó con su nota máxima a Enron antes de su desplome? ¿se está apoyando Rajoy en la misma Agencia de calificación que puntuó a Lehman Brothers con la nota más alta justo antes de quebrar? ¿En la misma que luego escurrió el bulto asegurando que fue “culpa del creciente temor que ha llevado a una pérdida de confianza“?

Ay, la confianza. La confianza y el optimismo son activos económicos, el pesimismo es garantía de problemas.

Puede que el Presidente del Gobierno sea un optimista patológico, pero Zapatero tiene la obligación moral de ser optimista. Lo digo yo que en otra vida me dediqué al periodismo financiero. En aquella vida tuve que chuparme unas cuantas juntas de accionistas de bancos y nunca escuché allí malas noticias, de la misma manera que los periódicos nunca anuncian en portada la caida de sus ventas o de anunciantes.  Ay, la confianza. Es tan fácil de quebrar desde la oposición… y puede salirnos tan cara.

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