Hay quien dice que la próxima gran guerra en el mundo será por el agua. Puede sonar exagerado, pero lo que es cada vez más evidente es que es un bien preciado que empieza a escasear y su gestión gana peso en la agenda global. Y más en una España con una larga tradición de sequía y problemas en el acceso al agua. Pese a esto, no existe un plan consensuado de gestión de este recurso, ni inversiones para solucionar problemas que ya existen. Como por ejemplo las pérdidas de agua en la red por defectos en las infraestructuras. Se trata de un asunto que puede parecer menor, pero un informe de PwC revela que España es el tercer país de Europa en el que estas pérdidas son mayores y alcanzan el 25% del agua que se consume. Algo que además podría reducir significativamente con inversiones en infraestructuras.

(Foto: Flickr/Victormartin)

Los datos son de un informe de la consultora PwC  titulado “La gestión del agua en España. Análisis y retos del ciclo urbano del agua“.  Apunta que el consumo de agua en alta en España alcanzó en 2014 32.900 millones de m3, pero mantiene una tendencia descendente y desde el año 2000 se ha reducido en un 7%. Esto se explica por factores como la crisis, pero también la mayor concienciación y la mejora de la eficiencia en sistemas de riego. El consumo de agua por persona y día también se ha reducido, aunque según las fuentes que se consulte, los datos bailan: la ONU lo estimaba en 2014, en 320 litros, la Agencia Europea del Medio Ambiente en 265 litros y el INE en 142 litros. En cuanto a sectores, la agricultura es la que consume el 67% del agua en España, mientras que la industria es responsable del 19% y los consumidores urbanos, del 14%.

En los últimos años, España ha mejorado en aspectos como el volumen de agua tratada, que ha pasado de 2,8 millones de m3  en 2000 a 4,9 millones de m3 en 2014 y que hace que hoy en día se depure más del 80% y en la reutilización de agua, que ha pasado del 6% en 2002 al 12% en 2014. Pero hay un asunto en el que la red española presenta un serio problema: el de las pérdidas. Según PwC, España tiene un nivel de pérdidas muy alto en comparación con países similares y que equivale al 25% del agua que consume. Un dato que está muy por encima de los países del entorno como Alemania, Francia y Portugal que presentan pérdidas del 7%, 19% y 18% respectivamente. A nivel de europeo, únicamente Italia y Hungría superan a España en este aspecto, con pérdidas del 35% y 32% respectivamente.

Desglosando este 25% que se desperdicia en España, el 15% corresponde a las pérdidas reales (averías, roturas o fugas), mientras que el 10% restante es de las llamadas pérdidas aparentes (errores de medida, fraudes, etc.). Por comunidades autónomas, las que más pérdidas tienen son La Rioja, 36%, Cantabria, 35% y Extremadura, 35%. En el lado opuesto están Madrid, con un 19% de pérdidas y Navarra y Murcia, con un 20%.

Aunque quizá lo más preocupante de este problema, según el informe de PwC, es que la tendencia de pérdidas es estructural y no ha mejorado en los últimos diez años. En este sentido se apunta que hay un déficit de inversiones de 12.300 millones de euros y que España destina a infraestructuras de agua un tercio de lo que desembolsa el resto de Europa. Calculan que para cumplir con los planes de cuenca y paliar problemas como las pérdidas de la red, España debería invertir 4.500 millones anuales.


(Foto: Fickr/Timgeers)

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