Uno de los canales de la base de Balaklava

Hasta el colapso de la Unión Soviética, Balaklava, en la costa de Crimea, fue uno de los lugares más intrigantes del país. Allí se encontraba la base secreta de los submarinos nucleares rusos. Se desmanteló en 1993, pero hasta 1996 recalaron allí naves. Hoy en la red se pueden encontrar encontrar fotos de casi todos sus rincones y hasta un video de este fascinante lugar digno, como apuntan en Microsiervos, de figurar en películas de James Bond.

La base se contruyó bajo tierra, aprovechando los acantilados que daban a la costa para hacer una salida secreta al mar. La leyenda decía que el lugar era vitualmente indestructible y que fue diseñado para soportar un impacto atómico directo. Era tan secreta que casi toda la población Balaklava trabajaba en ella y la visitas al pueblo, incuso para familiares de sus habitantes, estaban restringidas. [Google Maps]

Ahora la base se ha convertido en un museo. Un turista grabó su visita a la base que está en excelente estado de conservación. Recorrió sus salas de control, canales de reparación de submarinos, muelles, tuneles estancos, silos de misiles…

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