Patera en la noche

Un senegalés de 29 años murió ahogado en septiembre de 2007 frente a las costa de Ceuta. No sabía nadar y se lo dijo a los guardias civiles que le interceptaron, pero estos, según la denuncia de la ONG, CEAR admitida por el Fiscal General del Estado, no le creyeron y le empujaron al mar rajándole la colchoneta hinchable que llevaba. Ahora se ha abierto una investigación penal.

Al parecer esta es una de las técnicas -junto a otras como la de la tabla de surf- para entrar en Ceuta y en Melilla por vía marítima desde Marruecos. Los ‘sin papeles’ se montan en flotadores y son arrastrados por un nadador que conoce la zona y les lleva hasta una playa en territorio español. Laucling Sonko, el fallecido, hizo este viaje con otros tres inmigrantes ilegales, pero fueron detenidos por una patrulla de la Guardia Civil.

Los esposaron y volvieron con ellos a aguas marroquíes. Una vez alli los empujaron al agua y les pincharon con un cuchillo los salvavidas. Según CEAR, Comisión Española de Ayuda al Refugiado, lo de rajar las colchonetas es una práctica habitual de los agentes para que los inmigrantes no vuelvan a intentarlo poco después. Pero Sonko no sabía nadar. Se lo gritó a los agentes, pero estos se lo tomaron a broma.

Cuando finalmente se percataron de la gravedad de la situación, el inmigrante estaba agonizando, pero las autoridades marroquies se negaron a atenderlo. Sus otros tres compañeros sufrieron hipotermia, magulladuras y heridas.

El fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, ha dado orden a las fiscalías de Cádiz y Ceuta para que investiguen el caso por su “posible trascendencia penal”, ya que los guardias civiles podrían haber cometido un presunto delito de homicidio por imprudencia.