Si ponemos la información sensible de nuestra empresa a disposición de los Internautas ¿mejorará nuestro mercado? ¿Puede una empresa adaptarse tanto a los clientes que termine siendo gestionada por ellos?

 “….hoy, alguien fuera de tu empresa sabe contestar tu pregunta específica, resolver tu problema o aprovechar las oportunidades actuales mejor que tu. Es necesario encontrar a esas personas y encontrar una manera de trabajar con ellas y de forma productiva”

La wikieconomía ha llegado. El viejo esquema jerárquico no es, necesariamente, el más productivo. Con ese término los autores Don Tapscott y Anthony D. Williams definen un nuevo tipo de gestión surgida gracias a las posibilidades de colaboración en Internet:

“…En este mismo momento miles y hasta millones de personas están participando voluntariamente en la creación de nuevas enciclopedias, aviones comerciales, sistemas operativos, fondos de inversión y otros muchos artículos. Aunque algunos directivos temen el crecimiento fabuloso de esas ingentes comunidades en linea, las empresas inteligentes son capaces de aprovechar esa capacidad y ese genio colectivos para espolear la innovación, el crecimiento y el éxito….”

El termino wikinomics procede de la palabra Wikipedia (la enciclopia online que gestionan los propios internautas introduciendo modificaciones y nuevos términos) y ha sido creado por un consultor y un investigador: Don Tapscott y Anthony D. Williams.  Estos autores recogen en su libro “Wikinomics, la nueva economía de las multitudes inteligentes” algunos casos de empresas que han conseguido mucho éxito gracias a esta nueva forma de trabajo.

Tapscott y Williams no se limitan a hablar de empresas tecnológicas. Esta fórmula -señalan- está salpicando a empresas tradicionales que se ven empujadas también a modificar y adaptar sus métodos de producción:

“…En apenas unos pocos años, la colaboración tradicional -en una sala de reuniones, a través de una videoconferencia ha sido desbancada por nuevas colaboraciones de proporciones gigantescas….”

Los casos que se describen en el libro abarcan multitud de ámbitos empresariales. En el industrial, por ejemplo, los autores describen el caso de Boeing. La compañía ha aplicado esta filosofía a su esquema empresarial. Su nueva generación de aeronaves va a estar fabricada por centenares de empresas diferentes y ensambladas en una planta de producción global. Lejos de fusionarse o absorber esas empresas desarrollan una auténtica estrategia colaborativa con ellas participando juntas, desde el principio, en el diseño del avión. No les encargan las piezas sino que crean, entre todos, el modelo de avión:

 No es una simple subcontratación: antes los socios y proveedores no participaban en el diseño de los productos, eran simples “fábricas”. Ahora se incorporan mucho antes en el proceso y deciden aspectos como la ingeniería.
Incluso los pasajeros potenciales participan en el desarrollo: antes de inaugurarse el Boeing 787 se abrió una web para que entusiastas de la aviación y viajeros habituales describieran lo que les gustaría encontrar en su avión ideal…”

Pero Boing no es la única compañía tradicional que está experimentándolo. Empresas como Golden Corp ya han descubierto los beneficios de hacer partícipes de sus problemas a los internautas:

 Golden Corp es una empresa de minería que se encontraba en decadencia. Su máximo accionista McEwen decidió coger los datos de sus geólogos y ponerlos a disposición de los Internautas: “Me gustaría recopilar toda nuestra información geológica todos los datos recabados desde 1948 y compartirlos con el mundo. Después le pediremos al mundo que nos diga donde vamos a encontrar la próxima tonelada de oro”.  Golden Corp no tenía capacidad para analizarlos todos. Por eso se creó el “desafío de Goldencorp” con un premio de 75.000 dólares. La noticia corrió como la pólvora en la red. Más de 1000 “buscadores virtuales de oro”, de 50 paises -geólogos y científicos incluidos- se pusieron a trabajar. Desde que se inició el desafio se han descubierto 200 millones de gramos de oro. El concurso catapultó a la empresa de 100 millones de dólares hasta convertirla en una de 9.000 millones…

En el ámbito tecnológico los casos son bien conocidos: Second life, Youtube, Flickr o Wikipedia son ejemplos de empresas construidas gracias a la participación y a la construcción de los usuarios.
 

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