Antonio Monerris, experto en comunicación política, se lo pregunta en uno de sus últimos posts… ¿Vivir o contar la realidad? En su última entrada, Monerris enlaza dos vídeos: en el primero se ve cómo un niño es atropellado por un metro tras caer a la vía (más de un millón de visitas); en el otro (poco más de 60.000 visitas, la noticia es relatada y explicada con “oficio”.

¿Quién da más información? De hecho ¿Quién da información y relata una historia? Tal vez lo que no queramos sea una historia, sino un súbito ??subidón? de adrenalina. Lo que queremos es juzgar el hecho y que no nos lo cuenten. La verdad es que una parte de mi demanda el suceso en estado puro, como un pedazo de vida y otro disfruta del relato. La narración me hace distanciarme del hecho, tengo mecanismos aprendidos para relativizarlos. En cambio el ??slice-of-life? del video de vigilancia me impulsa a compartir, ha hacerlo mío, a relatarlo a mi entorno físico y virtual .

Seguramente esta segunda forma de ??vivir el hecho? sea primitiva, imperfecta, fácilmente víctima del error y la confusión. Temo que muera el contar noticias tal y como lo conocíamos, pero quizás sea tiempo de una nueva manera de narrar noticias (empezando por asumir que los espectadores vivirán el incidente de forma más directa y sincopada).

El niño protagonista de la noticia sobrevive milagrosamente al atropello.

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