Opinión: Convergencia o desunión


Aguirre y Gallardón, Frutos y Llamazares o Duran y Mas son algunas de las parejas políticas que poco parecen quererse, pero que están condenadas a hacerlo si algo quieren para sus partidos.

Quizá la diferencia esté entre los primeros. Detrás de la relación de amor y de odio de Aguirre y Gallardón parece que se esconden las ganas por liderar algún día el PP o, si las circunstancias lo permitieran, el país entero. En este caso o gana uno o gana otro. O gana una facción del partido o gana otra. No tienen la obligación de entenderse. Pero, ¿qué pasa con los líderes de CIU?

Mas y Duran son, respectivamente, líderes de CDC y de UDC. Las bases de cada uno de los partidos de la formación nacionalista apoyan a sus respectivos presidentes por lo que su relación es obligada (a menos que CIU deje de ser como lo conocemos a día de hoy).

Artur Mas se ha quedado a las puertas del Palau de Sant Jaume en dos ocasiones y eso le ha molestado. Incluso le ha molestado más la posibilidad de que Duran pudiera convertirse en ministro, mientras él tendría que seguir haciendo oposición a un Govern que durante esta legislatura está dando pasos firmes y sin ningún sobresalto fuera de lo normal, a diferencia de la anterior. Duran tiene muchas cosas en mano.

De él y de sus aspiraciones en el Congreso depende que las voces de los jóvenes de CIU empiecen a moverse. Las juventudes de Convergència ya han planteado disolver la formación (cosa que sería un suicidio  y que no serviría para nada, pues como en el País Vasco pasa con PNV y EA, CDC estaría obligada a pactar con UDC si quisiera tener algún alcalde en cualquier pueblo). El problema está en si Duran da en 2008 la llave al PSOE, pudiéndose convertir en ministro, mientras Mas seguiría haciendo oposición a los socialistas catalanes. ¿Es compatible una cosa con la otra? De no poder ser, ¿el PSOE tendría que acabar disolviendo su govern d’Entesa? ¿Qué sería bueno para Cataluña?

CIU y PP son fuerzas conservadoras, no obstante en Cataluña la diferencia entre derechas e izquierdas no es tan importante como la diferencia entre nacionalistas y no nacionalistas. Por mucho que el ideario del PP y de CIU coincidan en muchos puntos y sus gestiones en diferentes ámbitos sean idénticas, muchos catalanes considerarían este pacto antinatura (como ya pasó en 1996 provocando, con consecuencias hasta el día de hoy, un bajón de votos para CIU).

Entonces, ¿qué queda? Hay dos opciones: Duran pacta con el PSOE o Duran pacta con el PP (en caso que sea necesario pactar). ¿Qué consecuencias tendría cada cosa? En el primer caso, Artur Mas exigiría que l’Entesa se disolviera (eso de que Duran apoye a Zapatero mientras él hace oposición a Montilla no le hace mucha gracia), en el segundo caso CIU seguiría bajando en votos (no se entendería que la formación nacionalista diera sus votos a un partido que ha tratado de manera tan especial los intereses de Cataluña). Por tanto, ¿está CIU condenada a desaparecer? De momento la discusión interna está servida.

Duran es el político mejor valorado de Cataluña y no es para menos. Su pragmatismo lo diferencia, para bien, de la mayoría de políticos catalanes. Pactar con el PP sería incomprensible y un pacto con Zapatero colocaría a Cataluña en el centro de sus inversiones. A su compañero Mas todo esto le da igual. Si él no gobierna Cataluña, Duran no puede ser ministro. Los intereses de Cataluña son sus intereses.

Nacho Corredor


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