Fiona Ortiz, de Reuters habla en radiocable.com de la imagen que proyecta la Justicia española en el exterior. Destaca que ha calado fuera el problema de la lentitud y menciona como un factor importante las “garantías tan fuertes” que tienen los acusados. Pero también destaca como “preocupante” otro fenómeno menos conocido: la gran influencia que están teniendo las acusaciones populares para impulsar los grandes casos de corrupción en ausencia de actuación del Ministerio Público.

 

Fiona Ortiz asegura: “Una cosa bastante inusual en España es la figura de la acusación popular que obviamente está teniendo mucha influencia en muchos casos en España. Hay muchos casos en los que el Ministerio Fiscal u otras instituciones no han llevado a cabo de oficio una instrucción, investigación o querella, sino que son organizaciones como Manos Limpias las que han impulsado procesos utilizando esta figura de la acusación popular.”

Y apunta: “Es interesante ver que ha sido especialmente activa en muchos de los casos más grandes, Manos Limpias. Y que en muchos de los casos de corrupción muy sensibles políticamente, alli está la acusación popular. No es nada nuevo, ya pasó con los GAL hace dos décadas y con Bárcenas, Gürtel, la Infanta, los ERE… muchos de los casos más sonados.”

La corresponsal explica que está preparando un reportaje sobre este tema y muchos expertos le han trasladado su preocupación por este asunto: “En la ausencia de actuación del Ministerio Público, del fiscal o los jueces, muchos casos son impulsados por acusaciones particulares. Y es preocupante que tengan que ser organizaciones o partidos políticos que podrían tener sus propios fines para impulsar casos. Es positivo saber que en los casos sensibles hay alguien ahi que puede empujar desde fuera, pero preocupante que no lo actúe el fiscal.”

Fiona Ortiz también destaca que el problema de la lentitud de la Justicia española es lo que más ha calado en el extranjero. Y se refiere a una crónica que ha escrito recientemente en la que refiere el caso del Juez Elpidio Silva: “Le entrevisté y me dijo que en España la Justicia a veces es muy lenta precisamente porque existen unas garantías muy fuertes para los acusados. Esto es importante en una democracia, pero a veces hace demorar mucho las instrucciones o los juicios porque permite al acusado querellarse contra el Juez.”

Asegura: “He investigado y he visto que esto ha sucedido en muchos otros casos: en la Operación Malaya o Carlos con Fabra, varias querellas contribuyeron a la lentitud de los procesos. Y hay encuestas de Metroscopia que revelan que esto también preocupa al 90% de los españoles.”

La corresponsal añade: “Y a me llama mucho la atención que incluso tras la la instrucción de los casos que dura 10 años, cuando por fin hay juicio y sentencia, los condenados siguen sin cumplirla porque continúan recurriendo y apelando. Todo el mundo obviamente cree que en una democracia es muy importante garantizar los derechos de los acusados pero habría que ver si no ha llegado a un punto que entorpece la acción de la Justicia.”