El corresponsal del New York Times califica en radiocable.com la situación en Cataluña de “peligrosa” porque “puede pasar cualquier cosa”. “No tengo claro que los políticos tengan ya el poder de controlarla”. Apunta que lo “único que parece claro” es que el 1-O no podrá ser una votación normal, pero señala que pese a ello “todo puede pasar” y si “las cosas se hacen mal, se pueden acelerar muy rápidamente”. Añade que en el exterior hay “incredulidad” sobre el punto al que ha llegado el conflicto y “preocupación” porque no se ve voluntad de negociar en ninguna de las dos partes. Raphael Minder acaba de publicar el libro “The Struggle for Catalonia” (La lucha por Cataluña) en donde intenta profundizar en la realidad y el mosaico de la región y de una población muy dividida.

Raphael Minder apunta que la situación actual en Cataluña es “de alta incertidumbre. Y casi peligrosa porque realmente podría pasar de todo. Ya no estamos en una situación que se pueda decidir desde la política. La gente ha salido a la calle y eso conlleva un riesgo importante. Se han subido mucho las expectativas y se han prometido cosas, por ambos lados, que no se pueden hacer al mismo tiempo y la gente está pendiente de ver si sale lo que se ha prometido.

El corresponsal asegura que le ha sorprendido que la crisis haya llegado al punto actual: “Ha sido una escalada paso a paso. En 2012 todavía se hablaba de dinero y de un concierto económico para Cataluña. Pero hoy en día no hay casi contenido. Nadie habla de dinero, ni de propuestas y el debate es puramente legal y casi de teoría política sobre qué es la democracia. Esto me sorprende muchísimo. Pero ya sabemos que si las cosas se hacen mal, se pueden acelerar de manera muy rápida.”

Sobre el referéndum y una posible salida de la crisis, afirma: “Creo que lo único que me parece claro, es que la promesa de Puigdemont de que el 1 de octubre los catalanes podrían votar como lo han hecho otras veces, no se va a poder cumplir.  No se puede votar sin censo, sin papeletas, sin campaña… no hay garantías. Pero luego puede pasar de todo. Acabo de estar con Raul Romeva y decía que lo que salga, claramente no será en las mejores condiciones, pero es válido para ellos. Y si es así hay ahora mismo dos caminos paralelos. Ya no hay negociación y hay una ley catalana, declarada ilegal por la justicia española, pero que dice que habrá independencia en 48 horas. Y el miércoles hubo 40.000 personas en las calles, mañana puede haber más y el 1-O puede ser una multitud. Y ¿quién controla la calle? No tengo claro que los políticos aún tengan el poder de hacerlo.”

Raphael Minder también destaca la preocupación internacional por lo que está sucediendo en Cataluña: “Fuera hay primero una incredulidad sobre cómo se ha llegado a esto en España en tiempos de democracia, paz y cuando hay recuperación y el país casi lidera la economía europea. Y hay preocupación porque no se escucha ninguna voluntad de negociar, voluntad real, ni en Madrid, ni en Barcelona. Y todos hemos visto eventos en varios países donde en este tipo de situaciones con una chispa se puede encender un fuego.”

Sobre su libro “The struggle for Catalonia”, el corresponsal señala: “No es un libro sobre lo que está pasando en 2017. Va mucho más allá e intenta enseñar los matices que se están perdiendo en este debate tan polarizado en blanco y negro. Nos hemos olvidado de que esto no es un Barcelona contra Madrid. Hay una sociedad catalana muy, muy dividida, pero también con muchos matices. Hay una gran parte de la población que no le interesa la política y tienen casi odio a los políticos. Y se sienten arrastrados por fuerzas políticas y obligados a tomar una postura sobre un tema que no les interesa o no es su preocupación principal. Y me parecía importante dar voz a esta parte de la sociedad catalana y española que mira desde el banquillo un partido que no le interesa mucho.”

Raphael Minder es corresponsal del New York Times para España y Portugal desde 2010. Nacido en Suiza empezó su carrera en Bloomberg para luego incorporarse al Financial Times, para el que trabajó como corresponsal durante 10 años en París, Bruselas, Sydney y Hong Kong. Ha sido el autor de algunos reportajes que han dado mucho que hablar en España cómo el que evidenciaba el servilismo de la prensa española con el poder político e incluía las crítica a El País de Miguel Ángel Aguilar, uno sobre el “Pequeño Nicolás” y la importancia de las conexiones personales en España o un artículo sobre Emilio Botín en 2011, resaltando su influencia y siendo de los primeros en hablar abiertamente de su cuenta en Suiza.

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