David Patterson, Ashely Dupre y Eliot Spitzer

Se dan explicaciones sociológicas, númericas o de biología y las feministas incluso consideran que es una razón más para votar por candidatas, pero lo cierto es que frente a la abundancia de casos de escándalos sexuales protagonizados por hombres en cargos públicos… hay pocas mújeres que se ven salpicadas por estos asuntos. Un artículo de Newsweek bucea en el tema.

Hoy en EEUU sigue aun inmersos en los coletazos del caso Eliot Spitzer, el gobernador de Nueva York que ha tenido que dimitir tras saberse que era un cliente habitual de locales de prostitución. También se habla del caso de su sucesor, David Patterson, que ya ha admitido “affairs” extramatrimoniales. Y los escándalos de Bill Clinton son leyenda.

Sin embargo el país apenas se ha visto sacudido nunca por escasos escándalos que hayan afectado a mujeres en puestos de responsabilidad.

Una congresista republicana admitió una relación adúltera en 1998, justo después de haber criticado a por ello a Clinton, y una senadora fue pillada con su amante por una cámara. Más fama tuvo el caso de Edwina Currie en el Reino Unido. Fue viceministra en el Gobierno conservador y en 2002 admitió haber mantenido un romance de cuatro años con el ex primer ministro John Major. Aparte de eso hay poco más.

Los investigadores de Newsweek creen que esto se debe a varios factores. Uno de ellos es el puramente matemático, aun hay muchísimas menos mujeres que hombres en puestos de responsabilidad. Ellas sufren menos el escrutinio público y la presión de los medios, por lo que es más raro encontrar escándalos.

Pero también hay explicaciones biológicas por el distinto acercamiento al sexo entre hombres y mújeres. Algunos expertos también creen que el sexo femenino enfrenta las responsabilidades laborales de otra forma. Y una última causa que se cita en el artículo tiene que ver con la implicaciones sociológicas: en la sociedad actual los adulterios y escándalos sexuales pasan mayor factura a mújeres que a hombres.