La reina de las pruebas, así se llama en derecho penal la confesión del reo, que pena que en la política española esta reina, ni reine, ni gobierne, ni nada de nada. Qué bien estaría que se estilara. 

Cuántos quebraderos de cabeza ahorraría a los periodistas, empeñados en desentrañar tramas complicadísimas llenas de cajas B, dineros negros como aguas fecales, y paraísos fiscales donde uno imagina al dinero en una tumbona dando cuenta de un daiquiri.  

Cuánto dinero ahorraría al contribuyente, que no tendría que pagar horas y horas de investigaciones policiales, horas y más horas de trabajo de jueces, fiscales, abogados, secretarios y oficiales de justicia.  

Cuánto tiempo nos ahorraría a los ciudadanos que nos tenemos que leer los periódicos con una libreta y un lápiz al lado, para hacernos un cuadro sinóptico que nos ayude a entender de qué estamos hablando.  

Y cuánto de todo ahorraría a los líderes políticos que necesitan de todo su tiempo, energía y asesores para salir de los atolladeros de los que sería sencillísimo salir con un simple? ??Si, yo he sido, me he equivocado, lo siento, impóngaseme la pena que corresponda, que ya estoy deseando terminar con esto y empezar de nuevo?. 

Pero esta confesión rara vez sucede, rara vez la regina probatorium campa en los dominios de la vida política así que no hay otra, para rozar la verdad, que desperdiciar de todo. Y no están los tiempos para tirar nada.