Por Alberto Granados.

[Actualización: El cocinero Andrés Madrigal se ha trasladado al Bistró Madrigal]

Escribir de un amigo es siempre complicado, es difícil ser imparcial cuando del que toca hablar a compartido un montón de vivencias contigo, por eso, antes de escribir de Madrigal tenía que estar convencido. Habitualmente es suficiente con acudir a comer en una ocasión a un local para sacar una opinión (positiva o negativa) pero en el caso de Alboroque quería estar totalmente seguro que la buena experiencia que tuve la primera vez que degusté sus platos, se volvía a repetir. Han sido varios los días que he pasado por Alboroque, casi siempre compartiendo platos y tertulia con el gran Madrigal, un tío apasionado que a cada pRestaurante alboroquelato le pone un trocito de su corazón.

Para estar seguro de que no era ??amor de amigo? he tenido que esperar a que la prestigiosa guía Michelín le condecorara con una de sus tan ansiadas estrellas, ahora que no hay duda (al menos para ellos) de que es uno de los más grandes yo también lo reconoceré.

Lo primero que sorprende del restaurante Alboroque es su emplazamiento, en un increíble palacete en el centro de Madrid adornado con unas sorprendentes esculturas, un entorno de ensueño para ubicar un restaurante, luego el servicio, educado y atento y conocedor de la profesión (algo que cada vez se lleva menos) y sobre todo la comida que lleva sin ninguna duda el ??sello Madrigal?.

Yo hace tiempo que ya me había considerado ??fans? del Humus que pone de aperitivo y por eso cada vez que acudo se lo exijo aunque a veces quiera cambiármelo por otras ??delicatessen? todavía recuerdo esos aperitivos que pude degustar la última vez: el ajo verde con mejillones de roca o el tártar de atún con su punto de picante justo, o como llegaron las brochetas de verduras ahumadas con romero y que luego se mezclan con una crema de zanahorias asadas con aceite de ajo. A continuación los ??hermanos mayores? la raya sobre socarrat de puntalete (una especie de arroz pero hecho con pasta quemadito ¡como debe ser!) y los primeros ajetes de primavera o la impresionante blanqueta de ternera con verduritas de primavera.

restaurante alboroque 2A pesar de la cantidad de platos que degustamos no podíamos obviar los postres ya famosos en medio Madrid. Como negarse a las fresas en texturas, al yogurt-galleta-frutos del bosque o a la crème brûlée de café con pestiños y sablee.

Espero no haber exagerado y que vosotros mismos comprobéis que es verdad lo que cuento (aunque Madrigal cambia la carta cada dos meses y es posible que no podáis degustar los mismos que yo probé)

Tipo de cocina: Cocina de autor.
Platos recomendados: Raya sobre socarrat de puntalete y blanqueta de ternera con verduritas de primavera.
Dirección: calle Atocha, 34.
Teléfono: 902. 203.025.
Horario: De 14:0 a 16:0 y de 20:3 a 24:0 de lunes a viernes y sábados de 20:3 a 24:0.
Municipio: Madrid
Zona: Centro.
Accesos: Metro Antón Martín (línea 1)

Servicios a destacar: Aceptan tarjeta visa, local climatizado, reservas, bodega aceptable, zonas habilitadas para fumadores, reservas por Internet, parking cercano.

Web: www.alboroque.es
Precio: A partir de 60 ?
(Menú Prime 35 ? + IVA, Menú Club 55 ? + IVA, Menú Reserve 75 ? + IVA)

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