La última película de la saga StarWars se ha estrenado en 2016, aunque cronológicamente, la historia tenía lugar poco antes del Episodio VI que se rodó en 1976. El guión de Rogue One “recuperaba” a uno de los personajes, Tarking, que hace 40 años encarnó el actor Peter Cushing, fallecido en 1994. Para poder “resucitarlo”, Lucasfilm recurrió a un proceso digital que ahora se ha detallado en un reportaje de ABC News.

John Knoll fue el director del equipo de efectos digitales que se encargó de la tarea. El estudio consiguió la autorización de los herederos de Cushing y empezó el proceso. Recurrieron a un actor-sustituto, Guy Henry, que rodó las escenas imitando los movimientos del intérprete original e incluso su voz. Y luego se trabajó digitalmente para trasformar el resultado, repasando hasta el más mínimo detalle casi frame a frame. Se tardó 18 meses en completar todas las escenas.

La misma técnica se usó también en Rogue One para mostrar a una Princesa Leia con 19 años. Durante el rodaje del film, Carrie Fisher aún no había fallecido, pero el estudio retocó su imagen para que tuviera el aspecto que tenía en el Episodio IV. Irónicamente ahora, tras la muerte de Fisher, se especula con que Disney y Lucas Film podrían volver a usar este proceso para incluir escenas de la Princesa Leia en la nueva entrega de Starwars prevista para finales de 2017. En cualquier caso, el éxito de estos efectos digitales abre la puerta a que se pueda “resucitar” a actores conocidos… con el debate ético que eso supone.