Tras seis años de trabajo, el próximo 31 de mayo, el consorcio liderado por la empresa española Sacyr hace entrega de las nuevas nueve esclusas construidas para la ampliación del Canal de Panamá. Era la fecha fijada por el Gobierno panameño que tiene previsto inaugurar la infraestructura el próximo 26 de junio y culmina, no sin problemas, un proyecto de ingeniería civil histórico, auténtico estandarte de la Marca España.

El nuevo Canal de Panamá ha supuesto la construcción de un nuevo juego de esclusas en cada costa, de tres niveles y con compuertas rodadas, que permitirán el paso de embarcaciones más grandes. El consorcio Grupo Unidos Por el Canal (GUPC) se adjudicó la obra en verano de 2009. Además de Sacyr que lo lidera con una participación del 41,6%, también están presentes la italiana Impregilo, la belga Jan de Nul y la panameña Cusa.

El proyecto de ampliación del canal tiene números faraónicos, empezando por los 4,50 millones de metro cúbicos empleados en su construcción que son equivalentes a los que serían necesarios para volver a construir dos pirámides como la de Keops. También se han empleado 220.000 toneladas de acero, con las que podría levantarse 22 Torre Eiffel. Y en las obras han participado 10.000 trabajadores.

La ampliación del Canal de Panamá no ha estado exenta del problemas. El más importante ha sido el de los sobrecostes. El presupuesto inicial por el que fue adjudicada la obra fue de 3.200 millones de dólares (2.830 millones de euros). Sin embargo, el coste final ya supera, de momento, los 3.688 millones de dólares (unos 3.260 millones de euros) al reconocerse una reclamación de 326 millones de dólares (288 millones de euros). Pero podría aumentar aún más al existir varias reclamaciones adicionales de los constructores.

De hecho las discrepancias por los sobrecostes entre el consorcio GUPC y el gobierno panameño fueron tan graves que en enero de 2014, Sacyr amenazó con suspender las obras de ampliación. Toda la prensa internacional resaltó que el enfrentamiento sobre quién debía asumir un sobre coste de 1.600 millones casi paraliza el histórico proyecto, aunque finalmente las partes llegaron a un acuerdo para aceptar un arbitraje internacional.

n septiembre de 2015, un nuevo escollo amenazó la ampliación al descubrirse filtraciones agua en una de las esclusas. Pero finalmente el consorcio liderado por Sacyr parece haber resuelto todos los contratiempos y el nuevo Canal de Panamá se entrega a tiempo y podrá abrirse al tráfico el próximo 26 de junio.