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Fernando Berlín, el autor de este blog, es director de radiocable.com y participa en diversos medios de comunicación españoles.¿Quien soy?english edition.

 

Es curioso el revuelo que ha montado todo esto de la transparencia en los bienes de los diputados y senadores. Pero que no se preocupen sus señorías. Seguro que a medida que se repita en el tiempo los ciudadanos nos iremos acostumbrando y la web volverá a la normalidad. Son cosas de la novedad.

El ejercicio en todo caso es un tanto ficticio. Se trata de una declaración (El firmante “manifiesta que recoge fielmente sus rentas y bienes”) a la que no tienen que aportar prueba alguna, y que no incluye ni los bienes de familiares -salvo copropiedades-, ni serviría como prueba de nada ante un juicio. ¡Si hasta la valoración que hacen de sus inmuebles se hace sobre el precio catastral, que no de tasación!

“el método tendrá que ser depurado, porque cada parlamentario utilizó el criterio que quiso para dar cuenta de sus bienes, especificando o no, por ejemplo, el valor de sus viviendas ??la mayoría no lo hizo??. Una veintena de parlamentarios se quejó de que los datos publicados no eran correctos. Jesús Caldera, por ejemplo, dijo que le habían puesto ??una casa de menos? -explica EL PAIS

Pero bueno, es un primer paso.

Dicho esto, conviene añadir que de las declaraciones presentadas no se puede deducir nada raro. Ha llamado mucho la atención, por ejemplo, que Fraga tenga un patrimonio de cerca de un millón de euros. Pero es el valor de mercado que tienen hoy dos casas cualquiera, gracias a la burbuja inmobiliaria en la que seguimos metidos. Y no es extraño que cualquier padre de familia después de 60 años en activo pueda reunir dos propiedades. No digo que suceda en todo el país, pero además no se excluyen herencias, etc…

A algunas de sus señorías les ha parecido incómodo tener que hacer este ejercicio. No lo dicen en público abiertamente pero lo insinúan. Celia Villalobos, por ejemplo, decía ayer en la SER “¿Y qué pasa con los secretarios de Estado, el poder judicial y la prensa?” , extendiendo la transparencia a todos aquellos que manejan los resortes de poder de un país.

Es falta de cultura sobre lo público porque se trata de saber qué uso se hace del dinero p-ú-b-l-i-c-o, del que pagamos los ciudadanos a nuestros representantes, no de demostrar que este país tiene más de un caradura. Que eso está bastante claro.