Un ‘Robinson Crusoe’ en la España de los 70
17 de Diciembre de 2009Las hemerotecas españolas guardan verdaderas joyas del costumbrismo de nuestro paÃs. Gracias a la digitalización o a los blogs que escrutan los archivos podemos acceder a relatos periodÃsticos de tanto valor como este: el de la historia del Robinson Crusoe de los montes de Uncastillo (Aragón). Una historia que contó Alfonso Zapatero en 1968 en el Heraldo de Aragón y que ha recuperado hoy en su blog Mariano GarcÃa.
Don José MarÃa López, inspector del Patrimonio Forestal del Estado, nos acompañó hasta el retiro del anacoreta. [..]
-Aquel es…
Llevaba un haz de leña sobre los hombros. Enfilaba la empinada senda que habÃa de conducirle a su cabaña. La chimenea humeaba, tenuemente en la placidez de la mañana. Subimos tras de ValentÃn, cruzamos por los almendros en flor. Cuando nos descubrió, sus ojos se fijaron escrutadoramente en cada uno de nosotros […]
No dispone de una sola mesa. Ni de sillas. Grandes piedras se encargan de suplir estas deficiencias. El lecho está al fondo, sobre un montón de pajas. En la pared cuelgan unas ristras de cebollas. Una garrafa de vino preside el interior de la cabaña, en primer término. Junto a ella, un bote viejo, que en tiempos debió contener tomate en conserva.
-¿Una latica de vino?
-No, gracias.
-Pues voy a prepararles unos huevos con chorizo.[…]
-¿Por qué prefirió este retiro, la soledad?
Queda silencioso y sonrÃe. Habla de sus patronos de Castiliscar, para los que trabajó en una finca. Son muy buenos. Su patrón es caminero; su patrona nació en Cuba. […]
-¿Nunca estuvo enfermo? ¿Nunca sintió miedo de su soledad?
-¿Miedo yo?
Esboza una sonrisa pÃcara.
-Lo que más me preocupa es el garrafón de vino. Y buen trago […]
-¿Escucha la radio?
-Alguna vez, cuando llegan los cazadores; pero no entiendo.
Los cazadores frecuentan aquellos montes. Hay abundante caza. ValentÃn lo sabe bien. Ha vivido durante mucho tiempo valiéndose de los medios que la naturaleza le proporcionaba. Ahora, cuando baja a Castiliscar, vuelve cargado de vÃveres. Los cazadores también le obsequian con frecuencia.
-Nunca maté los conejos en las proximidades de mi cabaña. Los que hay por aquà me conocen. Algunas veces los veo salir de la madriguera y comer muy próximos a mi. Parece como si fueran de mi familia. No podrÃa matarlos, [leelo completo aquÃ]



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