Una innovación arquitecto-tecnológica llamada Flare Façade permite dotar a un edificio de una membrana de reflejo de ambiente kinética que actúa como si fuera una piel viva. Asi el aspecto del exterior del inmueble va cambiando a voluntad.

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La membrana está compuesta por muchas pequeñas piezas de metal que se mueven al son de un ordenador. Pero el sistema es modular. Cada pieza puede ser programada para dirigirse hacia el sol o al contrario. Esto genera además diferentes efectos cromáticos en el edificio, en función del reflejo del sol y las tonalidades que haya en cada momento. La web The Cool Hunter se pregunta incluso si esta tecnología no podría tener aplicaciones para los paneles fotovoltaicos de energía solar.