Se llama Stringer y es un videojuego para periodistas. Sus creadores lo han planteado como una forma de entrenamiento previo para los reporteros que estén pensando viajar a zonas de conflicto para informar.  Según explica 233 grados está basado en tecnología de realidad aumentada y ha sido diseñado para funcionar con la gafas inmersivas Oculus Rift.

El juego pone a los jugadores en situaciones límite que pueden darse en estas zonas de conflicto y para ayudarles a proceder de forma correcta. Por ejemplo cómo debe actuar un periodista si un soldado de la unidad con la que va empotrado cae herido o qué tipo de primeros auxilios debe conocer.

La idea de Stringer es de Ben Sainsbury, un exsoldado convertido a periodista que se ha inspirado en la historia de un corresponsal de guerra que murió porque no tenía siquiera el entrenamiento básico de primeros auxilios. Sainsbury se dio cuenta de que los periodistas que son enviados a zonas de combate rara vez reciben algún tipo de consejo de supervivencia o de cómo proceder ante situaciones que rara vez han vivido anteriormente. Colabora con el creador de juegos, Ali Kokulu, para hacer Stringer, que de momento está en el desarrollo inicial.