Como en las mejores producciones de Hollywood. Los republicanos trataron de reconducir ayer la crisis de Palin escenificando todo un encuentro familiar. Levi, que ha dejado embarazada a la hija de Palin de 17 años, se vió obligado a participar en la recepción pública del candidato republicano McCain. Todo quedó en familia. Los gestos y los abrazos estuvieron medidos al milímetro. Pero no será facil arreglar  su imágen: Levi es el mismo que se autodefinía en Myspace como alguien a quien que no le gustan los niños.

La candidata, gobernadora de Alaska, se vió empujada -por los rumores de la red- a anunciar esta semana el embarazo y próxima boda de su hija. El gesto ha dominado la atención de los medios y ha dejado en un segundo plano el desarrollo de la convención republicana.

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No es la única crisis que tendrá que apagar la candidata a la vicepresidencia de los EE.UU. Según ABCNews, Palin fue miembro del partido independentista de alaska