Los bosques podrían no absorber más CO₂ pese al aumento de las temperaturas
Un estudio internacional con más de 50 000 observaciones de coníferas en cuatro continentes muestra que el calentamiento global alarga la temporada de crecimiento. Sin embargo, esto no se traduce necesariamente en una mayor producción de madera ni en una mayor capacidad de los bosques para absorber CO₂. En Sinc, advierten que la sequía asociada al cambio climático puede incluso revertir el beneficio potencial de absorción de dióxido de carbono.
Los bosques podrían dejar de absorber más CO₂ a medida que aumentan las temperaturas
Un nuevo estudio cuestiona la capacidad de estos ecosistemas para compensar el calentamiento global: más calor no implica necesariamente más captura de carbono @CSIC https://t.co/u0WWYCGVwc
— SINC (@agencia_sinc) September 14, 2026
El calentamiento global está alargando la temporada de crecimiento de los bosques, un fenómeno que se consideraba capaz de reforzar su papel como sumideros de carbono.
Sin embargo, una investigación internacional con participación de la Estación Experimental del Zaidín (EEZ-CSIC) y del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC) concluye que la velocidad de crecimiento de las coníferas influye más en la producción de madera que la duración de la temporada y que la sequía asociada al cambio climático puede compensar o incluso revertir ese beneficio potencial de absorción de dióxido de carbono (CO2).
Así, el trabajo, publicado en Science, cuestiona una de las hipótesis más extendidas sobre el papel de los bosques como sumideros de CO2 en un escenario de cambio climático.
Los bosques desempeñan un papel clave en la lucha contra el cambio climático porque los árboles capturan dióxido de carbono (CO₂) de la atmósfera y lo almacenan durante años o incluso siglos en su madera. A medida que aumentan las temperaturas, la temporada de crecimiento de los árboles se prolonga, lo que les permite producir más madera, el principal reservorio del CO₂ que capturan de la atmósfera. Esto ha llevado a pensar que los bosques podrían absorber aún más carbono en el futuro. Sin embargo, la realidad es más compleja.
De hecho, este estudio, que ha analizado cómo se forma la madera en coníferas de más de un centenar de bosques (desde las regiones boreales hasta zonas semiáridas) revela que no basta con que los árboles dispongan de más tiempo para crecer. Lo que realmente determina cuánto crecen y cuánto carbono almacenan es la velocidad a la que producen nuevas células de madera.
A diferencia de lo que se pensaba, los resultados muestran que, aunque el calentamiento alarga la estación de crecimiento, este efecto puede verse contrarrestado por unas condiciones cada vez más secas. Además, han visto que la producción de madera solo aumenta con la temperatura hasta un determinado punto. A partir de ahí, la escasez de agua ralentiza el crecimiento de los árboles y reduce su capacidad para fijar CO2.
Por tanto, este trabajo, liderado por Antoine Cabon de la Estación Experimental del Zaidín (EEZ-CSIC) y del Instituto Federal Suizo de Investigación sobre Bosques, Nieve y Paisaje (WSL), sugiere que los efectos positivos de una temporada de crecimiento más larga podrían compensarse, e incluso desaparecer, si el aumento de las temperaturas viene acompañado de una mayor aridez.

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