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Fernando Berlín, el autor de este blog, es director de radiocable.com y participa en diversos medios de comunicación españoles.¿Quien soy?english edition.

” El relato de los altercados de Pozuelo: ‘Fue la noche más divertida del año’ ” -titula hoy El Mundo. Lo cuenta un chico de allí.

Sólo unas horas antes el alcalde de Pozuelo escurría el bulto y decía que los artífices de los altercados no eran de allí ¿como iba a serlo?, seguro, eran gente de fuera. Sus chicos son gente de orden, como todo el mundo sabe, no necesitan educación para la ciudadanía, que es cosa de progres.

Javier Urra, que fue defensor del menor -y que ya no sabemos muy bien a quien defiende-, dice en Telemadrid que el problema es el de la “ausencia de autoridad” y de falta de límites en los jóvenes.  Las televisiones mezclan imágenes de grupos antisistema, y de viejos abusos policiales, como si todo fuera lo mismo, como si en el saco pudiera caber todo. Hay que aprovechar para arrimar el ascua. En el colmo de la desfachatez, algunos medios de comunicación se atreven incluso a asociar el fenómeno con la crisis.

Se escandalizan los amantes del orden y creen que los jóvenes ya no son lo que fueron. Y lo dicen algunos que no llegan a los 40 años. Viejos que siempre lo fueron, jóvenes desmemoriados:

1995 : “46 heridos en Las Rozas tras una batalla campal por la hora de cierre de los bares

1997: “La Policía Local de Pozuelo requisa 30 armas a 10 jóvenes“..iban de camino a la zona de fiestas.

Como tantos madrileños de mi generación, hace 20 años yo acudía a las fiestas de los pueblos de alrededor de Madrid, entre ellas a pijolandia en Pozuelo y Majadahonda. Sí amigos, con 18 años yo también era un jóven antisocial, poco respetuoso con la autoridad. Un descarte, un antisistema, gasolina de educación para la ciudadanía.

También ví como intervenía la policía, y también como eran recibidos a botellazos por los de allí y por los de fuera. Hasta lo ví en las Fiestas del colegio Ramiro de Maeztu, en pleno Madrid. Pero no sólo en Madrid: lo ví en las Fallas, cuando gritaban  ¡091 subidón! al ver aparecer las furgonetas de los antidisturbios cuando la fiesta decaía; Ví a uno que atravesaba un vespino en la carretera antes de prender fuego a un contenedor. Así eran los jóvenes de entonces también: jóvenes antisociales, poco respetuosos con la autoridad.

¿Quiere decir esto que me parece bien? No. Quiere decir que el fenómeno no es nuevo.

Sobra autoridad, -aunque no le vendría mal un poco más de preparación para saber como tratar con una multitud-. Lo que faltan -lo que han faltado siempre- son lugares públicos, asequibles para alguien de 16 años, donde pueda relacionarse con la gente joven, beber, bromear, gritar, cansarse para ir a casa. Los adultos han patrimonializado y privatizado el ocio de la gente joven, ese es el problema.

Pero la memoria siempre es frágil porque el espejo en el que nos miramos produce demasiadas distorsiones.

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