Uno de los temores más frecuentes de los países occidentales en el actual mundo globalizado es el riesgo de sufrir un ataque terrorista con agentes nucleares/radiológicos, biológicos o químicos, los llamados NBQ o armas de destrucción masiva. La percepción de la amenaza existe, pero ¿hasta qué punto es real? Un estudio del Real Instituto Elcano aborda el tema y considera que la combinación de las percepciones y las capacidades es lo que ayuda a determinar la posible materialización de esa amenaza. Y ambas están aumentando en nuestro país.

 

Equipos de protección NBQ del Ejercito español
(Foto: Flickr/Juliandevelascot)

El analisis que también plantea la manera más eficaz de gestionar correctamente la amenaza, está firmado por Fernando Soteras,  especialista en Defensa NBQ por el Ejército de Tierra de España, experto en Defensa Biológica por la OTAN y en Seguridad Biológica por la UE y por René Pital, del Departamente de Defensa Química de la Escuela Militar NBQ, del Departamente de Toxicología de la Universidad Complutense de Madrid y autor del libro “Armas químicas“.

Para los expertos del Instituto El Cano la posibilidad de materialización de la amenaza pasa por la concreción de ciertos factores, como “la capacidad de adquisición de los mismos, el conocimiento de su manejo, los métodos de diseminación/dispersión y la voluntad de su empleo final”. Por todo ello defienden que la identificación y control de estos factores será la clave para hacer una gestión correcta de esta amenaza.

El analisis en cualquier caso establece importantes diferencias en cuanto a las cuatro categorías -nuclear, radiológica, biológica y química-. Por ejemplo aseguran que desde el punto de vista técnico es “poco probable que un grupo terrorista pueda finalizar todas las fases que requiere la fabricación de un dispositivo nuclear, incluso en el hipotético caso de que fuese capaz de superar la primera fase, es decir, la adquisición de suficiente material fisionable adecuado.”

Adquirir directamente un arma nuclear a través de un Estado patrocinador o del mercado negro supondría una grave amenaza de represalia para ese Estado y en el segundo caso, tendrían que hacerse también con los códigos de activación -señala.

En cambio sostienen que la amenaza biológica “representa a día de hoy uno de los campos con más potencial para ser utilizado desde el contexto terrorista… A la dificultad de detección de los agentes biológicos se une la complejidad de diferenciación entre un caso natural de uno intencionado, al igual que la posibilidad de ??no reivindicación? del mismo (el caso reciente de los sobres enviados a las diferentes legaciones diplomáticas norteamericanas en Europa es un claro ejemplo de ello).”

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En España, las fuerzas de seguridad cuentan con unidades preparadas para hacer frente a un posible ataque. Tanto el Ejercito como la Policía Nacional disponen de personal y material de protección. De hecho existe un traje que protege de la exposición a los agentes NBQ.

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