La reciente explosión de la demanda de atún rojo en Japón y en Europa ha llevado la especie casi al borde de la extinción. Según los ecologistas apenas queda ya entre el 10 y el 15% de las poblaciones originales. Los científicos respaldan estos datos y por ello han pedido la prohibición de su venta.

Un atun rojo en un mercado de Japón
(Foto: Flickr/Prognatis)

En la última reunión de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún del Atlántico (ICCAT) se acordó reducir en un 40% las capturas mundiales de esta especie en un 40% para 2010, pasando de 22.000 toneladas a 13.500. Y se estudia ya en serio la posibilidad de decretarse la prohibición total.

En España, esta situación ha alarmado a las pesquerías. Entre ellas las cuatro almadrabas de Andalucía, que siguen una práctica milenaria, considerada la más sostenible. Para garantizar su supervivencia el Gobierno y la Junta de Andalucía han consensuado un plan que incluye permitir el intercambio de cuotas entre distintas modalidades de pesca y que los pescadores hagan un estudio sobre el estado de la especie.

El Gobierno modificará el reglamento que regula la actividad extractiva en España, de forma que quede autorizado el trasvase de cuotas entre las diferentes flotas del país. Asi las almadrabas de Cádiz podrán hacerse con una parte del cupo concedido inicialmente a las flotas industriales del Mediterráneo que a su vez compensarán las perdidas con la posibilidad de comercializar otras especies rentables, que hasta ahora les estaban vedadas.

Y además el Gobierno y la Junta emplearán a los trabajadores de las almadrabas gaditanas para realizar un estudio científico de campo que evalúe sobre el terreno la cantidad de ejemplares presentes en la futura campaña. Esos datos servirán de base para la elaboración de un informe sobre el estado de la especie, cuyos resultados servirán para aplicar políticas futuras.

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