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Fernando Berlín, el autor de este blog, es director de radiocable.com y participa en diversos medios de comunicación españoles.¿Quien soy?english edition.

Se ha conocido en España que el gobierno de Jose María Aznar aceptó el paso de los aviones de la CIA con destino a Guantánamo: 

“La línea de información pública, en respuesta a posibles preguntas de los periodistas, podría ser que no está previsto que estos vuelos realicen escalas en territorio español, pero en caso de que solicitasen aterrizar por razones de emergencia, de conformidad con las normas de aviación internacional, se les autorizaría” [documento del gobierno Aznar revelado por EL PAIS]

Su gobierno sabía que era un engaño y que podía ser ilegal: “debe tenerse en cuenta la posibilidad de que alguna de las personas transportadas tengan nacionalidad europea y sopesar las consecuencias legales”. Pero aún así lo permitió.

El asunto no es una broma. Guantánamo representa todas las vergüenzas morales de la civilización occidental: la que habla de democracia mientras bombardea un país, matando miles -no cientos- de mujeres, hombres y niños; La que se apropia de su petróleo, envolviéndolo en asuntos humanitarios; La que habla de protección jurídica mientras instala una cárcel para torturar. Estas fueron las actividades de Bush, Aznar y otros políticos de aquellos años.

Lo más frustrante de este asunto es descubrir todavía a gente en España que justifica al expresidente Aznar. Porque no se trata sólo de un problema de verdades y mentiras. Se trata de delitos repugnantes que debieran avergonzarnos a todos.

Sin embargo, en España, hay quien piensa todavía que se trata solo de un asunto de política cuando no lo es. No existe ideología que soporte eso. Ni el cristianismo lo acepta, ni el laicismo de carácter social lo hace.

La historia no tardará mucho en juzgar a aquellos políticos, aunque deberían ser los tribunales los que lo hicieran. Deberían hacerlo por nosotros, los ciudadanos, y por defender los principios que hacían grandes a esta civilización.