Dentro del contexto de crisis financiera generalizada, algunos han destacado la solidez del sistema bancario español, menos afectado que otros por los problemas. Sin embargo, hay una banca que no sólo no se ha visto perjudicada por la crisis, sino que va a cerrar este 2008 como uno de los mejores ejercicios de su historia. Se trata de las entidades islámicas. Alberto Priego explica en Safe Democracy porque esta banca está siendo un contrapunto interesante en la situación actual y qué lecciones se pueden extraer para aplicar en los modelos financieros occidentales. Basicamente defienden un negocio con menos riesgo… y menos beneficio.

Un banco irani
(Foto: Flickr/Markcist)

El tema de las hipotecas basura o los tipos de interés variable no ha afectado a las finanzas islámicas, ya que estas se plantean como un negocio más seguro y con margen de beneficio también mucho menor. Esto se debe principalmente a unas reglas denominadas Fiqh al-Muamalat que regulan las transacciones, impidiendo tanto los grandes riesgos como la ganancia si el riesgo no se consuma.  Todas las escuelas de jurisprudencia islámica critican estas operaciones y defienden otras de menor riesgo.

Cuando se adquiere una casa el banco y el comprador formalizan una sociedad. La entidad financiera alquila el inmueble al comprador que se convierte en inquilino y, sin salirse de las reglas islámicas, reintegra la cantidad de acuerdo con el mercado local. Una vez se liquide la deuda en las condiciones acordadas, la sociedad creada entre el banco y el comprador se extingue. De producirse una pérdida, la casa sería subastada y los beneficios se repartirían entre ambas partes de la sociedad de acuerdo a su participación. ?ste es el principio de Mudharabah o de riesgo/beneficio compartido.”

En general, el beneficio que se obtiene para la economía es que los bancos cuentan con un ratio de reservas del 100% lo que da más fiabilidad a la economía aunque permite menos margen de maniobra.

Hasta 1963 no se creó el primer banco islámico, el Mit Ghamr, de Ahmad El Najjar que huía de cualquier calificativo relacionado con la religión. Y el primer banco islámico moderno fue el Dubai Islamic Bank, que nació en 1975. Estas entidades están teniendo mucho éxito en Malasia, los países del Golfo Pérsico e incluso Corea del Sur y China, donde el producto financiero Sukut, una especie de certificado islámico, es un opción a la que muchos recurren.