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Fernando Berlín, el autor de este blog, es director de radiocable.com y participa en diversos medios de comunicación españoles.¿Quien soy?english edition.

Cristina Garmendia ha vuelto a decir que confia plenamente en los transgénicos, que no les tiene miedo. 

La modificación genética, como cuenta greenpeace, es un proceso que permite franquear las barreras entre especies para crear seres vivos que no existían en la naturaleza. Plantarlos en medio del campo al aire libre es algo así como hacer un experimento a gran escala cuyos resultados son imprevisibles.

Algunos de los peligros de estos cultivos para el medio ambiente y la agricultura que se han denunciado reiteradamente son :

* El incremento del uso de tóxicos en la agricultura, -como ha demostrado la FAO en la última década-
* La contaminación genética, la contaminación del suelo, la pérdida de biodiversidad
* El desarrollo de resistencias en insectos y “malas hierbas” del que hacen gala pueden ser muy peligrosos. Hay estudios que sostienen que la especie que tiene resistencia a herbicidas, como la Soja de Monsanto, está contagiando a otras especies creando “super malas hierbas” a las que no le afectan los herbicidas tradicionales y contra la que luego las multinacionales nos venden otros de sus productos.

España se ha negado a crear un registro público de quienes los cultivan, y los campos en los que lo hacen -y por lo tanto a quien puede contaminar-. Ni siquiera hay ni una cifra clara de hectáreas por municipio. ¿Da eso seguridad a los consumidores?

Algunos paises como Francia, que no es precisamente progresista, han decretado una moratoria prohibiendo su cultivo y acogiéndose a un principio tan básico de la ciencia como el de la precaución. Pero aquí en España se cultivan.

 Esperemos que no se descubran demasiado tarde los efectos de su cultivo. La verdadera innovación tecnológica sería apoyar la investigación en agricultura biológica. Eso si que sería un acto de valentía, lo otro es una temeridad.

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